El
pensar en una filosofía latinoamericana muchas veces se confunde con
pensar en historia o cultura de latinoamerica. Se hacen divisiones
temporales y espaciales que parcializan el análisis y la
interpretación de los acontecimientos. La insistencia de tener
claros los hechos históricos es para discernir con más precisión
el contenido y existencia de una reflexión filosófica. Siendo de
esa manera, lo relevante en la búsqueda de pensamiento filosófico a
lo largo de la historia del continente americano no es lo relacionado
a la pregunta ¿de dónde surge el pensamiento filosófico? sino lo
relacionado a la pregunta ¿Para qué surge dicho pensamiento?
Si
se sigue girando entorno a la pregunta ¿de dónde surge el
pensamiento filosófico en latinoamerica? para comprender la
“Filosofía Latinoamericana” será difícil encontrar el centro
de dicha filosofía. Apuntar a encontrar ¿para qué surge el
pensamiento filosófico latinoamericano? puede acercar más a un
camino que conduzca al centro de la filosofía latinoamericana.
El
proceso surgido de la venida de los españoles al continente
americano tiene muchas dimensiones. Seguramente hubo distintas
perspectivas desde las cuales se fue actuando. Por ser un
acontecimiento único ninguno sabía exactamente cómo responder a lo
que sucedía en ese momento. Tampoco fue planeado de la manera como
sucedió. Así que podría decirse precipitadamente que el
pensamiento filosófíco surgido allí fue espontáneo y totalmente
empírico. Desde la misma experiencia que se iba teniendo de la
situación surgían las respuestas a las cuestionantes y dificultades
encontradas.
Pero
al parecer las reflexiones no son completamente nuevas. Las
reflexiones que surgieron en el continente europeo con respecto al
continente americano son sobre temas ya tratados. Y aquí es donde
casaría realmente el concepto “conquista”. La conquista no es
simplemente el tomar por fuerza lo que se desea, sino una completa
imposición de estructuras mentales. Los “conquistadores” fueron
respondiendo a la pregunta ¿para qué? y así tomo forma todo el
proceso ya conocido. Todas las líneas de pensamiento que se tomaron
en ese momento no fueron totalmente nuevas sino solo adaptaciones de
las ya existentes a una realidad nueva (por lo menos para ellos).
Pensaron a América desde las estructuras establecidas en Europa.
Fueron
surgiendo diversas mezclas de adaptaciones filosóficas. Algunas eran
con intenciones buenas pero otras no. Es una lástima que las
reflexiones que menos conocemos son las de las personas nativas de
América. No las antiguas sino las que seguramente surgieron en ese
momento. Conocemos principalmente las europeas y luego las de
europeos (o descendientes) viviendo en América. ¿Y las reflexiones
propias de las personas que eran obligadas a pensar distinto?
Pensar
en ¿para qué? es despertar algo más que “lo positivo o lo
negativo” de esa época. Es atreverse a descubrir motivaciones,
deseos, intenciones, planes y proyectos. Lo que se piensa tiene un
fin que le da sentido. Por eso hablar de la “filosofía de la
conquista” parece algo parcial y totalmente aparente si no se
conoce el ¿para qué? de cada tesis planteada. Hasta el “Humanismo
Jesuita” que podría ser visto como positivo y valioso debería ser
puesto en duda hasta no conocer realmente la motivación que le dió
origen.
Al
final el presente es quien se enfrenta con la realidad desde el
resultado de todo lo pasado. Y de nuevo la pregunta ¿para qué?
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