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El conocimiento auténtico y asertivo del
“ogro” eurocéntrico y el proceso de la descolonización, supone una lectura
profunda y crítica frente a los problemas presentados por Nelson Maldonado
Torres sobre “el pensamiento filosófico del “giro descolonizador” y el texto
del “neo y liberalismo”. De los dos textos quisiera también relacionarlos y
compararlos con el texto de Teresa García Giráldez que aborda “el debate sobre
la nación y sus formas en el pensamiento político centroamericano del siglo
XIX” y el texto de Luciano Pereña que alude el tema, “el proceso a la conquista
de América”.
La originalidad de este ensayo consiste
en analizar en el fondo, “el ogro del eurocentrismo y el proceso de la
descolonización” que prevaleció en el terreno latinoamericano y la crisis que
sufrió frente al giro descolonizador. Parte de la reflexión se analizará también
las consecuencias que produjo el anticolonialismo dentro del mismo terreno
europeo y con las distintas provincias que habitan Europa.
El
análisis interpretativo y crítico, contiene las tres notas fundamentales de las
que hace referencia Leonardo Tovar Gonzáles en su texto “Las fundaciones de la
filosofía latinoamericana”; sólo que en esta ocasión desde un abordaje distinto
a como el autor presenta. Las tres notas son: la autenticidad, la reflexividad
y la criticidad. Por autenticidad se entiende la seguridad que tienen los
europeos de que son superiores a los demás, que son los únicos que hacen y
tienen conciencia de su historia y de su humanidad y que son el eje y centro de
toda historia, y por tanto, el modelo de cultura para los demás pueblos. La
reflexividad apunta la elaboración de nuevos conceptos universales no atados al
pensamiento europeo que realizaron los protagonistas del giro descolonizador,
para derribar las columnas que sostiene el mito de la modernidad. La criticidad va de la mano con la
reflexividad y alude al poder de los pequeños grupos sociales que buscaban la
emancipación y la liberación de manos del mito de la modernidad que pretende
universalizar una sola historia, una misma identidad, una misma cultura y una
misma civilización. En otras palabras se trata de una reflexividad crítica. A
las tres notas quisiera añadir un concepto más: el impacto, que alude a las
consecuencias que la descolonización provocó en el ámbito social desarrollado y
subdesarrollado.
AUTENTICIDAD
¿Qué es el pensamiento descolonizador? El
pensamiento filosófico descolonizador, según Nelson M., tiene doble base,
negativa y positiva, de horror y deseo. Me pregunto, ¿Horror frente a qué?
¿Deseo de qué? ¿Horror de quién? ¿Deseo de quién? Partiendo de las cuatro
interrogantes y de acuerdo al texto de N. Maldonado, puedo afirmar que se trata
del mito de la modernidad manejada por Europa en tierra latinoamericana.
Maldonado hace alusión en su texto de la deshumanización, el genocidio, las
opresiones ligadas a la realidad colonial, y la esclavitud racial moderna, el
imperialismo cultural, político e intelectual europeo y la superioridad del
mismo sobre los demás pueblos. En suma se trata del mito de la modernidad.
Pero ¿Qué es el mito de la modernidad? De
acuerdo a lo planteado sobre la postura
europea, formularé la respuesta de esta manera: el mito de la modernidad
consiste en el reconocimiento, la valoración y la aplicación que Europa hace de
la teoría kantiana sobre una historia universal e ilustrada. La idea de Kant
sobre una humanidad ilustrada y la creación de una historia universal, influyó
en el pensamiento europeo que consideró al nuevo mundo como “el inmaduro”. Una falsa idea que
considera al Nuevo Mundo no desarrollado culturalmente, políticamente, económicamente,
religiosamente e intelectualmente.
Inclusive se puso en duda la hominidad
indiana. Frente a esa inmadurez, según concepción eurocéntrica, el viejo mundo
quiso imponer su estructura cultural, política, económica, creencia e intelectualidad.
Fue una imposición despótica y violenta. Europa quiso ser como la “gallina clueca” que
se echa por encima de los demás pueblos para empollarlos, ilustrarlos,
salvarlos y transformarlos a una sola
identidad cultural y estructural sociopolítica. Pretendió ser la madre modelo a
imitar.
La superioridad europea no sembró sino
diferencia, racismo, genocidio, división, imposición, odio, esclavitud,
marginación y exclusión al pueblo indígena. Pretendió imponer la raza blanca
por encima de las demás razas. Se consideró el único eje de toda historia y los
únicos que tienen conciencia de sí mismos y de la propia historia. Precisaron
ser los únicos maduros que los demás pueblos inmaduros. Consecuencias de todo
es la marginación que se hace a la identidad indígena, la raza negra en África
y la esclavitud de los negros transformada en mercancía, etc. Europa no es más
que un “ogro” frente al cual se tiene el horror y la abominación.
En el texto de L. Pereña, el mito de la
modernidad, se vive de otra forma. Se trata de la “teocracia” que quiso
gobernar todo el orbe de la tierra. El poder religioso se imponía sobre los
indios a quienes los llamaban idólatras, salvajes y supersticiosos. El poder
político de igual forma estaba bajo el poder del papa. El papa tenía el doble
poder: religioso y político. Este poder lo delegada a los reyes de algunas
provincias de la tierra. Por ejemplo, el poder delegado al emperador Carlos I
de España. Con este poder, los conquistadores dominaron la tierra india para
someterlos bajo la autoridad y obediencia al emperador, y por tanto, a la
obediencia y acatamiento a la autoridad universal del papa. Frente a la
concepción teocrática, muchos se mostraron indiferentes y buscaron las
vertientes posibles para defender la libertad y el derecho del indio a ser
reconocido en su verdadera hominidad
y no como un salvaje. Políticamente los conquistadores derribaron las
estructuras sociales, culturales y políticas de los indígenas e impusieron lo
propio de ellos.
En el texto de Teresa García, el mito de
la modernidad también tiene otro matiz, en cuanto a la creación de una nación
universalizada e ilustrada que deja al margen la cultura indígena. Uno de los
impulsores más racista de esa idea es la figura de Batres Jáuregui que dijo:
“De verdad tan palmaria, se deduce que, en la tarea de nivelar á la raza
indígena con las más culta, deben dirigirse los esfuerzos; á que abandone sus
miserables vestidos por los que usan los ladinos; á que se habitúe á una
alimentación más sustanciosa y nutritiva que la que acostumbra; á que use de
los muebles más indispensables para la salud y para una mediana comodidad” (El debate sobre la nación y sus formas en el
pensamiento político centroamericano del siglo XIX, pág. 47). Postura que
considera una civilización universal en cultura, educación, traje, lengua,
creencia y política. Lo que significa, entonces, el imperialismo cultural y
racial de los que se consideran superiores, a ejemplo del modelo eurocéntrico.
En el texto del neo y liberalismo, el
mito de la modernidad adquiere otra significación muy distinta a los
anteriores. El mito de la modernidad en
cuanto a universalización de la civilización se traduce aquí en términos de
estatismo, conservatismo, mercantilismo, capitalismo, tradicionalismo,
feudalismo, inflacionismo y la visión omnimercadista; frente a los cuales
surgen el neo y el liberalismo que intenta dar salida al subdesarrollo del
pueblo a un desarrollo más allá de la ideología restrictiva y limitativa. El
neo y liberalismo busca transformar el progreso y la producción inmediata del
pueblo, librándose de los conceptos universales que imperan en la sociedad
latinoamericana.
REFLEXIVIDAD-CRITICIDAD
En esta segunda y tercera nota trataré de
sintetizar a la pregunta, ¿deseo de qué? La respuesta se hace muy simple, dado
que lo planteado en la primera nota, sirve de base para la formulación de
nuevos conceptos universales que responde a un cambio de descolonización hacia
nuevas ideas de progreso cultural, económico, político y religioso. Los nuevos
conceptos de cambios son muy distintos en los textos por su naturaleza de ser.
Frente al mito de la modernidad y el
eurocentrismo, N. Maldonado analiza las
etapas de la descolonización en tres partes. “Uno en el siglo XIX, otro a
mediados del siglo XX, y otro a finales de ese mismo siglo” (pág. 683).
Es un giro descolonizador que en su
proceso trató de derrumbar todos los conceptos del eurocentrismo partiendo
desde una conciencia colectiva e internacional donde comienza las
independencias en las Américas. Se trata
de una “lucha frente a la colonización, el racismo, el legado de la esclavitud,
y la discriminación e invisibilización de la mujer negra” (Pág. 689). El primer
movimiento fue la revolución haitiana. El segundo momento del giro
descolonizador es más asiática y africana. En esta etapa entra en crisis el
mito de la modernidad; la superioridad, el despotismo y el imperialismo de
Europa; se plantea la idea de abandonar a Europa y crear una nueva vertiente de
ideología del devenir independientemente de la estructura mental de Europa.
Luego, en el tercer momento del giro descolonizador se enmarca en “la caída del
socialismo histórico a partir de 1989, y
las discusiones y eventos relacionados a los 500 años de las Américas” (pág.
694). En realidad fueron dos siglos de lucha fuerte contra el colonialismo.
La otra forma de descolonización es la
que se dio durante la conquista de los conquistadores españoles y frente al
poder absoluto de la teocracia. Pereña
presenta como figura de lucha a Francisco de Vitoria y Fray Bartolomé de las
Casas. El primero articula su tesis en tres principios: “el derecho fundamental
de los indios a ser hombres y ser
tratados como seres libres; el derecho fundamental de sus pueblos a tener y defender su propia soberanía, y
el derecho a hacer y colaborar en
bien de la paz y solidaridad internacional” (El proceso a la conquista de América; pág. 200). Mientras que el
segundo se convierte en el máximo defensor de la libertad y derecho de los indios
y formula las tesis que derriba las tesis del requerimiento del poder
pontífice.
Teresa García presenta en su texto la
descolonización en cuanto a un proceso de independencia y de lucha por crear
una patria donde todos puedan ser reconocidos sin racismo, marginación,
división y diferencia de culturas. En este proceso se buscaba la independencia
español, mexicano y la creación de la Federación. Sin embargo, esta lucha
estuvo enmascarada de mucha tensión entre pequeños grupos que no compartan la
misma idea de cambio. Lo positivo en el texto de T. García es la lucha de
independencia de los pueblos. Lo negativo es que esa independencia conlleva a
la creación de una nación que margina a los indígenas del proceso de
desarrollo. Un cambio donde se pide al indígena abandonar su cultura, su
lengua, su traje y costumbres. En este caso la independencia no favorece sino
la imposición de un pequeño pueblo sobre otro pueblo dentro de la misma Europa.
Se ha tratado de desenmascarar el mito de la modernidad, pero se está
incurriendo en el mismo error del eurocentrismo en los propios pueblos.
En el texto del neo y liberalismo la
descolonización adquiere dos bases claves: positiva y negativa. Lo positivo es
que el neoliberalismo lucha contra los poderes absolutos que en la primera nota
he descrito y trata de dar una sacudida a las ideologías restrictivas
imperantes en la sociedad. Su mayor interés es el desarrollo inmediato y
efectivo en la producción de riquezas mediante la tecnocracia. La ciencia logra
adquirir en el neoliberalismo una importante significación para el desarrollo
rápido. El neoliberalismo surge de una manera lenta, pero muy sutil en su
actuar. Su mayor esfuerzo es la ambición del “crecimiento hacia afuera”, lo que
significa la mundialización o la globalización de los negocios. La búsqueda de
poder burocrática y de grupo de élites
superiores. Lo negativo de este neo y liberalismo es el alto crecimiento de
desempleo, el apoderamiento de la riqueza en manos de una sola élite, la
destrucción de los recursos naturales de los pueblos indígenas, la exclusión de
los indígenas y la pobreza que generó en los pueblos más pequeños. El
desarrollo de riqueza beneficia solamente a los de la clase alta; mientras que
los indígenas se quedan con la miseria. Por último, la exclusión que se hace a
los indígenas dentro del proceso político y económico. El neo y liberalismo
busca la liberación y la emancipación, pero al mismo tiempo se vuelve muy
egoísta y superior a los que no son de la misma clase.
EL IMPACTO
Los frutos del giro descolonizador en el
plano latinoamericano tiene dos calificativos fundamentales: bueno y malo,
positivo y negativo. ¿Positivo para quién? Las consecuencias son muchas dado
que la descolonización, la lucha, la resistencia, la oposición se dio en todos
los sistemas de pensamientos, tanto en el proceso del giro descolonizador,
durante el surgimiento del neo y liberalismo, durante el proceso del debate de
la nación en el pensamiento político centroamericano del siglo XIX y durante el
proceso de la conquista de América.
Para el neo y liberalismo el proceso de
lucha contra el estatismo y mercantilismo fue algo que solamente a ellos les
beneficia en el ámbito económico y político. La expansión de un “crecimiento
hacia afuera” les permite abrir más rutas de negociación y desarrollo, lo que
implica la independencia y la apertura de un progreso global. Lo negativo de
este movimiento es el alto porcentaje de desempleo generado en la población, la
esclavitud laboral para los indígenas, la exigencia de rendimiento en el
trabajo, el comercio exterior y la miseria interna, etc. Un neo y liberalismo
que aprisiona y margina a los más débiles. Es un tiempo de riqueza para la
minoría donde muchos acrecentaron sus propios intereses personales y pequeños
grupos; mientras que para los indígenas y demás personas que no forman parte
del desarrollo se quedan melándose los labios porque no hacen otra cosa más que
trabajar para otros.
El pensamiento del proceso descolonizador surge
positivamente en cuanto a la búsqueda de la liberación, la emancipación y la descolonización, cuando Haití, Asía,
África y otros pueblos logran buenos resultados. También en ese proceso las
mujeres alcanzan descomponer el concepto de inferioridad de la mujer y la
superioridad de los hombres. Mientras que en el texto de L. Pereña el impacto
fue la lucha de Francisco de Vitoria y Fray Bartolomé de las Casas frente al
poder colonial que se mantenía en esa época. Ambos logran un proceso de
conciencia en las mentalidades europeas que al final permitió el avance de
reconocimiento de la hominidad del
indio y su liberación en manos de la esclavitud y maltrato que se les daba.
Por el otro lado, en el texto de Teresa
García, lo positivo fue el avance hacia una independencia y la creación de una
nación o patria única que ya no depende del poder colonial. Pero, lo negativo
fue que durante el proceso de la creación se quiso excluir la identidad de los
indígenas que conforma toda Latinoamérica. El llamado “identitario” es un
obstáculo y problema que el neo y el liberalismo tratan de resolver. Merquior,
opinan que el identitario es un “déficit de legitimidad”, y por tanto, hay que
pensar en un limbo cultural donde todos se hacen uno; lo que indica el racismo
y la marginación a los pueblos indígenas
en cuanto a su cultura e identidad. Estas serían algunas de las consecuencias
positivas y negativas que el giro descolonizador y otros sistemas de
pensamientos provocó en el terreno latinoamericano.
Puntualizo: el “ogro” del eurocentrismo
es un gigantesco mundo de pensamiento egoísta que quiso ser la madre de todos
los demás pueblos que lo conforma y que ha conquistado mediante su presunta
cultura e intelectualidad. Su pretensión de ser el prototipo de toda cultura;
ocurrió que las víctimas del absolutismo colonial sintieran un horror y un
deseo de liberación y de independencia. El proceso de la descolonización en
Latinoamérica favoreció una conciencia y la avidez de los demás pueblos a alzar
la voz de liberación frente el mito de la modernidad manejado por los europeos.
Un giro descolonizador que desafió al pensamiento europeo hasta las últimas
consecuencias de crisis colonial. Lo que en principio fue un terror es después
para los descolonizadores el grito de la independencia que resonó en las demás
latitudes de Europa.
Después de este ensayo me
pregunto, ¿Cuál sería el otro tipo de modernidad del cual los indígenas ahora
son víctimas? ¿Somos o no independientes de la estructura vertical de la
política en nuestro país? ¿Quiénes son los otros y nuevos descolonizadores que
luchan y resisten frente el interés de algunos grupos poderosos? ¿Somos un país
independiente? ¿Hasta cuándo se logra la integración de un país donde se
reconoce la libertad y el derecho de los pueblos mayas a ser partícipe de la
construcción de la historia, a la participación política y desarrollo del país?
¿Hasta cuándo se respeta el derecho de los pueblos indígenas que se resisten a
la explotación de la tierra?
Me parece bueno el ensayo y más porque usando el planteamiento de Zea, que es un filosofo Américano podemos tomar elementos fundamentados para ver que se busca con ese ideal de modernidad, en el cual se llega a arrazar con lo nuestro queriendo tener como base el paradigma Europeo, pero a la vez queremos ser indepemdientes , cosa que veo dificil de que sea posible.
ResponderEliminarMe llama la atencion de como relaciona el pensamiento del giro colonizador, el neoliberalismo, el debate sobre la nacion y el proceso de conquista de américa. Practicamente está relacionando cuatro autores y le va dando sentido al termino de modernidad y la criticidad que podria darse.
ResponderEliminarpero ahora quisiera saber de todo esto que utilidad podria darsele a nuestra vida actual y como, porque escribir no cuesta nada, llevarlo a la practica es ahi donde nos quedamos. ¿cómo podriamos desarrollar un buen plan para que ya no haya tanta discriminacion entre personas indígenas y no indígenas.
Si te correspodiese a vos hacer un escrito donde defendieras las culturas indígenas como lo nombrarias y porque?