viernes, 30 de septiembre de 2016

Lola y Josefa como actitud constante en las mujeres

En toda época seguramente podemos encontrar a mujeres representadas por Lola Montenegro y Josefa García Granados que aunque parece que difieren en la forma, no sucede en el fondo.

Seguramente alguna mujer hasta el día de hoy se sentirá identificada como mujer fuerte, directa, sin pelos en la lengua, decidida a gritar y defender lo que piensa a la manera de Josefa. Imagen que me recuerda a una conocida politóloga en la actualidad, que no únicamente es nombrada por el carácter intenso de sus palabras, sino por el tono y el lenguaje a veces vulgar que utiliza, queriendo manifestarse como una mujer que rompe esquemas, que no es como cualquiera, que quiere hacerse notar y respetar, que desea luchar por los intereses de toda la nación.

También están aquellas que de igual forma son fuertes, pero también sutiles, elegantes, gallardas, poéticas, intensas, a la manera de Lola. Ambas son una especie de arquetipo, que tienen como denominador común la intensidad de sus emociones, la crítica a la realidad de su tiempo y la defensa de los valores humanos, nacionales o colectivos que a su parecer tienen que prevalecer por encima de la reputación o las normas morales de su tiempo.

Siempre encontraremos mujeres de este tipo, y siempre habrá quien desee que se callen, porque seguramente sienten amenazados sus intereses, su hombría o su posición social. Es en estas circunstancias en que la igualdad de género no se ve por ningún lado, porque pocos hombres podrían hacer lo que hacen estas mujeres y romper con los esquemas comúnmente aceptados sabiendo que serán criticados y a veces censurados. Parece que en todas las épocas también se establecen actitudes para callar a la mujer de una o de otra forma, pero siempre habrá algunas que sabrán como sortear estas acciones y salir al paso en una sociedad crítica.

Lola y Josefa son referente del modelo de pensamiento de la mujer que se siente autónoma, libre, capaz, igual en importancia que los hombres, que se siente fuerte y empoderada, que se siente parte de la historia, que hace historia.

2 comentarios:

  1. Coincido con tu opinión de que mujeres de ese tipo siempre hay, lo que más nos debería alarmar es que actitudes hostiles e intolerantes ante ese tipo de perfil femenino todavía subsistan. Es curioso observar que casi dos siglos después, se siga reprochando que una mujer hable abiertamente de sexo como le sucedió a Pepa en su época. De igual forma hoy es difícil de procesar a una mujer que hable con la nostalgia de Lola Montenegro sin pensar que esta deprimida y que la única causa de eso en una mujer es que fracasó en el amor.

    Efectivamente las actitudes de apertura e igualdad formal de la mujer en nuestra época son favorables pero los estereotipos patriarcales y machistas no experimentan la misma evolución. Una mujer puede ser una excelente profesional en una carrera tradicionalmente asignada a varones, pero si no es mamá o esposa, no se considera una mujer completa o plena. Pareciera que el rol tradicional de la mujer sigue determinando su desarrollo pleno, pese a que la igualdad formal y real es más favorable a nivel cultural.

    La toma de conciencia y el empoderamiento de la mujer debe ser fomentado y alentado, pese a que los varones siempre veamos como una amenaza esa posición. En la medida en que demos paso a un mayor respeto a lo diferente en un plano general, podremos lograr cambios profundos. Un ejemplo claro es que Donald Trump crea que puede desacreditar a Clinton, por las infidelidades de su esposo, como si ella fuera la culpable por no ser lo suficiente buena esposa y amante.

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