Una propuesta para hoy
Por: Marco Antonio Gómez
Hablar de
los valores es siempre un tema muy complejo pues somos seres particularmente
diferentes y por lo tanto la interpretación o la aplicación de los mismos se
convierte en algo difícil para llegar a un consenso. Ademas tenemos una
sociedad en la cual los valores han pasado a un segundo plano, principalmente
valores como la solidaridad, el respeto, el sentido común, entre muchos otros
que si bien son de aplicación individual, influyen en el desarrollo de la
sociedad.
En este
momento hablaremos entonces un poco de la concepción de los valores
desarrollada por el padre Gallo SJ y de la sociedad individualista y pragmática
en la que vivimos. En primer lugar el padre Gallo (2006) nos dirá que “
cualquier reflexión sobre los valores, por su necesaria integración con el
individuo humano, debe comenzar con el reconocimiento de mi propia persona como
realmente existente”[1].
Entonces vemos que como foco central en el desarrollo de los valores tenemos a
la persona en particular, por lo tanto podemos decir que para hablar de los
valores tendremos la experiencia de cada uno y la educación que ha recibido.
Con esto ya
poseemos un parámetro para poder entender la apreciación y vivencia de los
valores hoy, en situaciones y contextos concretos. A esto sumaremos dos
conceptos más, en uno de ellos el padre dirá que “una experiencia que no tenga
valor, se olvida; la que vale se graba”[2],
con esto podemos entender porque para algunas personas existen cosas que le son
más importantes que otras, y como esto varía según la personalidad de cada uno.
Y por último tomaremos esta frase: El valor “es una energía, una fuerza que
acompaña los acontecimientos de la vida; es una calidad que se encuentra en las
dimensiones de la vida”[3],
ya con esto tenemos el parámetro de como un valor se convierte en un estimulo o
impulso para determinar nuestras acciones.
Con esta
aproximación al pensamiento del padre Gallo podemos decir que en nuestra
sociedad tan convulsionada por el consumismo, la indiferencia y el utilitarismo
los valores se convierten en algo necesario para poder dar un giro a esta
realidad. Necesitamos fomentar entornos socioculturales que ayuden al individuo
a generar en su interior los valores que serán confirmados por su ambiente, por
experiencias que teniendo como base los valores sociales marcaran su vida, y le
darán esa “energía”[4]
que le ayudará a tomar las mejores decisiones en la misma. Esto únicamente con
el fin de defender el valor máximo, como lo denomina el padre Gallo, “el valor
humano”[5].
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