Europa: ¿Desarrollo u
opresión?
Nos estamos adentrando en uno de
los temas que ha causado gran repercusión dentro del contexto en que se mueve
nuestro continente americano. Nos referimos a lo que se conoce como filosofía
de la liberación, que no es más que plasmar o manifestar nuestro malestar ante
alguna opresión y por ende se busca como extinguirla a través del pensamiento
que surge de esa situación. Para esto nos serviremos de base en la década de
los 70 que se vivió en Argentina, en donde a través de la guerra revolucionaria
se busca quitar ese yugo opresor de parte de la subversión marxista.
Para continuar indagando más en
este tema tan controversial, sobre todo en Latinoamérica, nos valdremos de un
personaje que fue de gran influencia en cuanto difundir esta manera de pensar.
Nos referimos a Frantz Fanon. Este será la cara de presentación de los pueblos
del tercer mundo en cuanto a plantear una filosofía liberadora; y cuando digo
liberadora, lo digo en el sentido descolonizador. O sea, dejar por un lado
aquello que aun nos tiene sometidos bajo el yugo de la opresión y darle paso a
nuestra manera de pensar a partir de lo que nosotros podemos construir desde
nuestra tierra.
Pero ¿A que nos referimos cuando
hablamos de descolonización? Seguramente esto nos remitirá a las diversas
enseñanzas que se nos fueron impuestas desde los tiempos de la colonia y que
aun hoy en día continuamos con un sistema donde buscamos sobresalir sin
importar a quien hay que aplastar o incluso eliminar. A partir de esto, surgen
grandes figuras que aportaran, desde su manera de concebir este problema,
medios que permitan hacer valer lo que como continente latinoamericano se posee.
Ya mencionamos a Fanon como el propulsor de este tema de la filosofía de la liberación.
Nos referimos a Leopoldo Zea y Augusto Salazar Bondy.
Pero más que contribuir a buscar
la manera de cómo hacer valer la manera de pensar de este lado del mundo, estos
entran en polémica ante la variante de saber si Latinoamérica tiene la
suficiente capacidad de hacer filosofía por si misma o si se ha visto influida
por parte de lo que ha venido de otros lados, y con esto hacemos referencia a Europa.
Cuando no encontrábamos escuchando el debate que se estaba realizando entre los
compañeros que defendían las diferentes posturas que cada uno proponía, surgía
dentro de mí una situación que aunque parezca que no defiendo lo que es de aquí,
me parece que así es como nos hemos acostumbrado a vivir. Utilizaremos un
ejemplo, la moda. No podemos ver que otro ande con su pelo todo parado o medio
cortado, que ya queremos andar así o, si el otro anda con el pantalón roto o
casi por las nalgas, también queremos andar así. Nos hemos visto influenciado
por costumbres o realidades que nada tiene que ver con nosotros. Esto viéndolo desde
la perspectiva de Salazar Bondy en cuanto a que nos hemos visto, en gran medida,
determinados por estas situaciones. Y todo esto haciendo una comparación con
algo que se ve normalmente en nuestra sociedad. Sin embargo, considero también que
muchas cosas buenas pueden salir de esta tierra bendita de Latinoamérica, lo
cual nos invita a dejar por un lado esas influencias que aun nos someten y que
nos hacen estar a los pies de los otros. ¿Qué bueno puede salir de Belén? Dijeron.
Y saber que allí nació el Salvador del mundo. Depende de nosotros si
verdaderamente queremos hacernos valer ante esa inmensa y densa niebla de
propuestas y opciones que nos inducen, prácticamente, a estar por debajo de los
demás. Solo así daremos a conocer que es lo que queremos y deseamos, no solo
para nosotros, sino también para las generaciones venideras.
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