Edgar Acajabón
El Presente ensayo tiene la finalidad de dar a conocer el
pensamiento prehispánico de los pueblos Náhuatl
de la región central de México acerca del mundo, de la divinidad, la muerte y
el destino del hombre. Dichos temas
fueron reflexionados por los sabios, tlamatinime, “los que saben algo” de los
Náhuatl.
Hacia mediados del segundo
milenio a. C. se inicio en el centro de México , con los Olmecas, un proceso de
transformación que culminó con la
aparición de una “alta cultura” que se extendió por todo el territorio
de la civilización indígena que se conoce como Mesoamérica. Esta alta cultura reflexionó sobre
conceptuaciones acerca del mundo, la divinidad y el hombre, legado recibido por los pueblos de lengua
Náhuatl (la que hablaron los toltecas, aztecas y otros) así como algunas
regiones del mundo Maya.
Los Aztecas o mexicas del siglo XV a. C. aceptan
que las concepciones recibidas “cosmovisión tolteca”, relatos netamente míticos
sobre todo en los poemas y cantos, es un legado de etapas muy antiguas
provenientes de los tiempos de los toltecas ( del siglo IX a. C. hasta su final
decadencia en el siglo XII d. C.) época de esplendor en la que el sabio
sacerdote Quetzalcóatl había sido supremo guía espiritual.
EL LEGADO DE
QUETZALTCOATL Y LA COSMOVISION TOLTECA
Historias y mitos Nahuas hablan de
Quetzalcóatl. Quetzalcóatl (siglo IX a. C) a los veintitantos años de edad fue buscado
por las gentes de Tula para que viniera ser su gobernante y guía. Edificó en
Tula cuatro grandes palacios. Desde
ellos comenzó a gobernar a los Toltecas, enseñándoles artes que él mismo había
aprendido y sobre todo las doctrinas religiosas a que había llegado en sus
meditaciones. Su pensamiento, iba a dar
sentido a una más antigua visión del mundo, preservada en la simbología y en
varios mitos comunes a distintos pueblos de Mesoamérica.
En los mitos
aparece el mundo como una gran isla dividida horizontalmente en cuatro
grandes cuadrantes o rumbos, más allá de los cuales sólo existen las aguas
inmensas. Esos cuatro rumbos convergen
en el ombligo de la tierra e implican cada uno enjambres de símbolos. Debajo de
la tierra se encuentran los pisos inferiores, los caminos que deben cruzar los
que mueren.
El mundo, lleno
de dioses y fuerzas invisibles. Los
dioses creadores habían sostenido entre sí las grandes luchas cósmicas
descritas en los mitos. El período de
predominio de cada uno de esos dioses había sido una edad del mundo, o un sol,
como lo llamaban los pueblos prehispánicos.
Quetzalcóatl concibió
a la
Divinidad como un ser uno y dual a la vez que, engendrando y
concibiendo, había dado origen y realidad
a todo cuanto existe. Dualidad, es
concebido con un rostro masculina y al mismo tiempo con una fisonomía femenina.
Él es también dueño de la cercanía y la proximidad, el que en todas partes
ejerce su acción.
Quetzalcóatl insistía en que el
supremo dios dual era el creador de todo cuanto existe y el responsable de los
destinos del hombre. El
hombre podía llegar al país de la luz consagrándose en la tierra,
imitando la sabiduría del dios dual, entregándose en pequeño a la acción que
engendra y concibe. Imitando la actividad del dios dual hasta
encontrar en lo que hoy llamamos arte un primer sentido para la existencia del
hombre en la tierra.
Estas ideas,
atribuidas a los toltecas, fueron herencia de los pueblos nahuas posteriores.
CONCLUSIONES
Nosotros tenemos
actualmente conciencia de que somos herencia de ideas y concepciones greco-romanas
y nos vemos condicionados consciente o inconscientemente por ellas así también
los tlamatinime de sus antecedentes
culturales.
Los hallazgos de
la arqueología permiten atribuirles antigüedad a los mitos y doctrinas de
culturas antiguas donde se fraguaron distintas formas de pensamientos. Al mismo tiempo toca ala arqueología
esclarecer o desmentir lo que vagamente se expresa en algunos textos indígenas
tardío.
La idea del
rostro masculino y femenino de Dios. Un
ser uno y dual a la vez que, engendrando y concibiendo, da origen y realidad a todo cuanto existe tal como
lo concibe los Náhuatl pienso en el
Dios de los Judíos y cristianos.
El pensamiento
Náhuatl acerca del mundo, Dios y el
hombre permiten afirmar que llegaría a
florecer una cierta forma de discurrir filosófico, de considerable interés.
Los sabios
nahuas buscan, ante la realidad del sufrimiento, y la urgencia una de encontrar una
explicación a su vida y a sus obras amenazadas por el anunciado fin del Sol,
que pondrá término a todo lo existente.
Parecido a lo que creemos lo cristianos.
El destino del
hombre después de la muerte aparece incierto.
Similar a la doctrina de los cristianos que después de muerto irá un
lugar de condenación o premio.
La arqueología
ha logrado establecer la existencia de sistemas calendáricos. El
calendario entre los mayas como entre los nahuas y otros varios pueblos
era la espina dorsal que les permitía moverse, actuar y pensar dentro del tiempo. El calendario ocupo siempre el lugar
principalísimo y casi diríamos omnipresente.
El calendario regia su vida social y religiosa. El calendario es de gran importancia para la
comprensión del pensamiento Náhuatl sin excluir las que en otras culturas han
recibido el nombre de filosofía.
Los principales
elementos, símbolos y aun concepciones que constituía el núcleo del pensamiento
( mundo, divinidad y el hombre ) de aquel sabio Quetzalcóatl del pueblo
Tolteca. Son la raíz de lo que más tarde
habría de creerse y pensarse en el ámbito del mundo Náhautl.
Me parece que al inicio de este ensayo, va a describir lo que otro autor a dicho. No se se es como una hermenéutica que va haciendo. Pero de esa Hermenueutica que ha hecho,considero que le falta un poco mas en el desarrollo del tema en sí, o lo que pretende desarrollar.
ResponderEliminarMario Alfonso Hernández Romero:
ResponderEliminarPienso que el texto de Acajabón es una estructura que recoge él mismo del texto de Miguel León-Portilla. Ha querido dar una explicación de lo que el pensamiento prehispánico de los pueblos Náhuatl concibe como mundo: divinidad, muerte y destino del hombre. Me llama la atención cuando explica acerca de la divinidad, la describe como un ser uno y dual pero se queda en una explicación más textual que de sus propias palabras o de su propio pensamiento. Al final, cuando expone conclusiones hace referencia a que nosotros tenemos conciencia de que somos herencia de ideas y concepciones greco-romanas; pero, ¿en realidad tenemos conciencia de ello? Creo que hizo falta un poco más de profundización para decir una afirmación así.
Edilio:
ResponderEliminarComentaré el presente ensayo del hermano Edgar. Este ensayo me ha llamado la atención ya que trata de entrar en el pensamiento prehispánico de los pueblos Náhuatl de la región central de México. Algo mu interesante es que en este pensamiento Náhuatl él habla acerca del mundo, de la divinidad, la muerte y el destino del hombre. En este ensayo una de las críticas que le puedo hacer, es que solo se queda con la región central de México y no aborda realidades de otros pueblos. Por otro lado me llama la atención, es que él dice que el pensamiento Náhuatl acerca del mundo, Dios y el hombre permiten afirmar que llegaría a florecer una cierta forma de discurrir filosófico, de considerable interés. Lo que no me queda claro es como puede surgir una nueva forma de filosofía si es que existía.