Hay situaciones
en el desarrollo de la vida de la humanidad que parecen repetirse. La obtención
de riqueza, posesión de tierras y bienes materiales, entre otros, han sido
factores que conducen a los hombres a olvidarse de la lucha por el bien común. Digo
entre otros pues, de los diversos factores que podría mencionar, son los más
significativos. Y no cabe duda que todo provenga de la aspiración de poder, que
ha surgido incluso en los hombres más correctos.
Entendamos como
poder a la ambición de dominio de los demás, la necesidad de tener el mayor
control sobre tierras, bienes, personas y cosas. ¿Acaso el hombre, por más
civilizado que parezca, está condenado a eliminarse a sí mismo? Y es que basta
con echar una mirada al pasado y darse cuenta del precio que ha significado ser
civilizados.
La diferencia
de cosmovisiones en las diferentes culturas, en este planteamiento hablo de la
cultura occidental en contraposición con la de los nativos del continente
americano, nos deja claro que, el valor de la vida humana en relación con la
naturaleza y todo lo que ella nos ofrece, es diferente y opuesto. En esa diferencia
de valorar la vida queda evidenciado el latente peligro que corre la raza
humana de exterminarse entre sí. Un exterminio que se da paso a paso, en la
constante opresión de los hombres que poseen, sobre los desposeídos, en el afán
de seguir acumulando.
Retomo acá
que, incluso los hombres considerados como correctos, en algún momento han
cedido a la desviación de intereses. Realidad que percibimos todavía en
nuestros días. Muchos son vulnerables ante propuestas ideológicas que van en
contra de sus propias creencias y valores. En la mayoría de los casos sucumbe su
resistencia y no les importa las implicaciones del tener. Por lo que la
ambición personal afecta el interés común, sin eximir el plano religioso en
esto.
La lucha por
el poder conlleva pérdida de vidas humanas, en cualquier perspectiva que lo
veamos. Para los opresores (conquistadores, evangelizadores, colonizadores, encomenderos),
alcanzar sus consignas implicó muchas muertes; muchos murieron al oponer
resistencia, muchos otros porque no soportaron la opresión misma. Los oprimidos
siempre aspirarán libertad y autonomía; lo que desata desde pequeños debates y
luchas hasta grandes batallas y guerras.
Hoy la
creciente ambivalencia rico y pobre es alarmante. Somos testigos de la
devastación del ambiente en que vivimos, la agravada desaparición de los
recursos naturales necesarios, y con mayor preocupación nos damos cuenta del
exterminio que los hombres hacemos entre iguales. ¿Es tan breve la historia
como para no instruirnos?
Al leer tu comentario y analizar un poco su contexto, considero que has fundamentado de una forma crítica, certera y bastante analítica, de acuerdo a la realidad que vivimos muchos de los seres humanos: El poder del hombre. Como ya lo mencionaste en tu comentario; el hombre tiende a obtener el poder; y en la medida que obtiene el poder, se olvida del bien común, porque la ambición a los bienes y necesidades materiales; le limita a vivir en un ambiente benevolente.
ResponderEliminarEn este sentido, la obtención de poder y el aprovechamiento de los bienes, no es algo reciente; viene desde muchos siglos atrás, y a causa del poder se han formado serios conflictos, injusticias, muertes, pérdida de valores, etc.
En diversas ocasiones, quien tiene el poder cree que lo tiene todo, y de aquí surge un autoengaño.
Desde mi punto de vista, tu comentario lo siento bastante aceptable porque, es una realidad evidente en cada uno de nuestros países. Lamentablemente, quien vive del poder, oprime injustamente a los demás; y esto, en su mayoría es lo que afecta a la humanidad.
Por lo tanto, Considero que es necesario, seguir analizando porque el poder lleva muchos seres humanos, a actuar de esta manera y porque no hacer buen uso de autoridad.
Es un tema bastante amplio y de mucho razonamiento.
Ha sido un tema bastante aceptable el que has resaltado en este comentario. Éxitos.