Índice
I.
Introducción…………………………………………..………pág.
3
II.
Biografía
de Ignacio Ellacuría………………….…….....pág. 4 y 5
III.
Contexto…………………………………………………..pág.
6 y 7
IV.
Sinopsis
del Texto ….………………………………..……...pág. 8
V.
Enumeración
del texto ………………………………..…....pág. 8
VI.
Descripción
argumentativa del texto……......…pág. 9,10,11 y 12
VII.
Estructura
de las principales tesis……………….…..pág. 12 y 13
VIII.
Valoración
del texto……………………........…….pág. 14,15 y 16
IX.
Referencias……………………………..……………………pág.
17
I.
Introducción
En
el presente documento, trataremos de hacer un análisis como tal; del
pensamiento latinoamericano. Para ello, tomaremos como referencia a uno de los
grandes pensadores del siglo XX: Ignacio
Ellacuría. Algunos de los parámetros que conducen este análisis son los
siguientes: hacer un acercamiento al pensamiento latinoamericano, desde su
quehacer filosófico y práctico. Además,
conocer los problemas filosóficos, a los cuales se enfrenta el pensamiento latinoamericano.
Y por último, indagar
cual es el método de análisis filosófico, que utiliza la filosofía
latinoamericana.
Como lo he mencionado anteriormente,
este análisis filosófico tiene como referencia el pensamiento de Ignacio
Ellacuría. Pero, ¿Por qué tomar a Ignacio Ellacuría como punto
de partida para este análisis? Desde mi
punto de vista, Ellacuría ha sido uno de los grandes filósofos latinoamericanos.
Con un aporte muy valioso, a la función
liberadora de la filosofía y a la
función liberadora de la realidad. Es
decir, el quehacer filosófico que constituye Ellacuría, busca la libertad del
pensamiento y de la sociedad como tal. Una libertad, que
tiene como principio la búsqueda de la verdad.
Ahora
bien, esta búsqueda implica un pensar crítico, con el fin de crear soluciones
prácticas en la sociedad. Por tal razón, Ellacuría propone una filosofía de la
praxis como: un liberarse del “oscurantismo” de la realidad, de los sistemas,
de las estructuras. En este sentido, la filosofía debe ser un método autónomo;
que ayude a trasformar la realidad de los individuos
II.
Biografía
de Ignacio Ellacuría (1930-1989)
Desde antigüedad hasta nuestros tiempos, la
búsqueda de la verdad ha sido un factor determinante; para la realización
social. Por ello, muchos filósofos se han tomado la tarea, de llevar a cabo
este ejercicio filosófico. El gran Sócrates, es un icono muy emblemático; de
este que hacer filosófico. Ahora bien, Latinoamérica, no se queda atrás en esta
búsqueda de la verdad. Solo que ella, busca una trasformación de la realidad.
Este es el caso del gran filósofo y teólogo: Ignacio Ellacuría. Pero ¿Quién es
Ellacuría?
Según datos
biográficos, Ellacuría nace en España el
9 de noviembre de 1930. Fue el cuarto de cinco hijos varones y fue el cuarto en
optar por el sacerdocio. Sus primeros estudios los hizo en Portugalete,
(España) posteriormente, su padre lo envió al colegio de los jesuitas de
Tudela. Al finalizar el séptimo año, el padre espiritual de los
estudiantes de último año, reunió a un pequeño grupo de posibles candidatos; en
el cual Ellacuría no postulaba para dicha tarea. Sin embargo, entró en el noviciado al año
siguiente por voluntad propia el 14 de septiembre de 1947.
Un año después, fue enviado junto con otros cinco novicios, a
fundar el noviciado de la Compañía de Jesús en Santa Tecla (El Salvador). Ahora bien, Uno de los grandes personajes que
marco la vida de Ellacuría, fue su maestro de noviciado el padre Miguel Elizondo. El cual, planteaba una
espiritualidad enraizada en una libertad de espíritu. Ya que, en España la vida de los
novicios, estaba condicionada por una
serie de normas; que los hacían vivir en un mundo ajeno a lo que sucedía
afuera. Por ello, Elizondo fue uno de las cinco maestros muy emblemáticos para
Ellacuría.
En la década de 1950,
los jesuitas no contaban con un centro de estudio para formar a sus estudiantes
en Centroamérica, sino que éstos eran enviados a Quito, donde estudiaban
humanidades clásicas (dos años) y filosofía (tres años); en la Universidad
Católica. Estos cinco años, fueron muy
importantes para el desarrollo intelectual de Ellacuría y sus compañeros. La
inteligencia de Ellacuría, se hizo muy evidente el noviciado. Lo cual, le llevo
a conocer a su nuevo profesor de
humanidades clásicas, Aurelio Espinoza, donde sus cualidades eran excepcionales
como: pensador crítico y creativo. La creatividad en el aula, en la cual no
usaba esquemas hechos, sino que mostraba el ¿qué?, el ¿por qué? y el hacerse de las cosas. Fue lo que le llamó
la atención al padre Ellacuría.
Posteriormente,
Ellacuría regresó a San Salvador, donde pasó tres años en el Seminario San José
de la Montaña. Enseñó filosofía escolástica en latín y cuidaba de los
seminaristas que ahí vivían. Además, escribió varios artículos en la revista Estudios Centroamericanos (ECA) sobre Ortega y Gasset. En 1958 volvió
a ser estudiante, esta vez, en Austria, donde estudió teología hasta 1962. En
esta experiencia de estudiante, conoció en Innsbruck a: Karl Rahner, uno de los teólogos más
influyentes en el concilio Vaticano II. Finalmente, Ellacuría fue ordenado
sacerdote en el mismo Innsbruck, el 26 de julio de 1961.
Ahora bien, meses más
tarde, mientras visitaba a su familia en Bilbao, decidió buscar al filósofo
Xavier Zubiri. Con el cual, mantuvo una
muy buena amistad, y a quien admiraba mucho. En 1973 Ellacuría realizo su
primer escrito, con un impacto muy
profundo en la conciencia nacional llamado: “Teología
política” publicado por el Secretariado
Social del Arzobispado de San Salvador. Y Su última obra
teológica fue: "Utopía y
profetismo en América Latina". 1976 comenzó a dar clases de filosofía en la UCA.
En 1972 fue Jefe del Departamento de Filosofía. Y en el año de 1976, dirigió la revista Estudios Centroamericanos (ECA) y desde 1979 fue Rector de la UCA y
Vicerrector de Proyección Social.
Además, el padre
Ellacuría conoció de primeria mano; la experiencia pastoral del padre Rutilio
Grande, asesinado el 12 de marzo de 1977 y la experiencia pastoral de Mons.
Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980. De los cuales, se dejó llevar por esa espiritualidad
profética; que los dos mártires llevaron adelante. Optó claramente por la liberación de las
mayorías populares y el criterio de su
incidencia en la realidad histórica, en la que se da y a la que sirve. El Padre
Ignacio Ellacuría, después de haber ejercido su labor profética; se une a la
lista de los mártires el día 16 de noviembre
1989. En manos del ejército salvadoreño, de los cuales, dos de los
emputados en el crimen; se les condenó a 30 años de presión.
III.
Contexto: político, social, económico y religioso.
A continuación, quiero
presentar de manera sintética, el contexto donde Ellacuría realiza su filosofía
y cuáles son las vías de su filosofía transformadora; que es la justicia y la
verdad. Tomando como referencia el libro:
“Veinte años de historia en El Salvador (1969-1989)” que es producto del quehacer filosófico
de Ellacuría.
En la década de los
años 70 y 80, el Salvador se encuentra inmerso en una problemática política;
muy deplorable. Son alrededor de catorce familias, las que tienen el poder
político y económico de el salvador. Partiendo de esta situación, el pueblo
salvadoreño inicia un camino; hacia una posible
estabilidad económica. Una de las grande políticas internas es: la
reforma agraria; que básicamente consistía en: repartir la tierra de los
terratenientes al pueblo campesino; para que pudiera trabajar y vivir de ellas.
Lastimosamente, con
la llegada de la industria a el Salvador, los campesinos fueron vendiendo sus
tierras a las empresas. Esto provoco que: si en un hogar trabajaban diez
personas en las tierras que se les habían dado, en las empresas industriales;
solo podría trabajar una persona. Además, el sueldo era muy bajo, para las
condiciones en que se vivía. Este es el
punto de partida fundamental, porque la pobreza toma posición en el pueblo
salvadoreño.
La reforma agraria,
era una propuesta alentadora para el pueblo salvadoreño; que el mismo Ellacuría
apoyo en su primer momento. Por lo cual, el Frente Farabundo Martí Para La
Liberación Nacional: FMLN y el FDR, se revelaran contra el mismo Ellacuría. Ahora bien, en este
estado de reformas se da una gran tragedia para el Salvador: el conflicto
armado interno. Ellacuría, vive el
conflicto armado interno, en un su mejor
apogeo. La postura de Ellacuría siempre va estar de terminada por la búsqueda
de la verdad y la justicia; para el pueblo salvadoreño. Él hace un análisis de
la situación, desde diferentes ángulos; ya que, tenía muy buena relación con
los jefes de estado y con el partido FMLN y FDR.
El conflicto armado interno,
tiene dos intervenciones muy importantes: por el lado de la derecha: Estados
Unidos. Por el lado de la izquierda: Cuba y Nicaragua (con el sandinismo)
Estados unidos brindaba al poder: entrenamientos militares, armas e ideas para
el combate. Cuba y Nicaragua, eran para el FMLN: un apoyo en cuestiones ideas
nada más.
Ha Ellacuría, le toca vivir todo este conflicto
armado interno, hasta que es asesinado por el gobierno militar, ya que, estos
pensaron que Ellacuría pertenecía al sistema revolucionario del Salvador; por
sus ideas de liberar al pueblo de la opresión. Que la reforma agraria, había
arrastrado.
El Padre Ellacuría,
tuvo una influencia muy peculiar, con dos grandes personajes muy
significativos; para el pueblo salvadoreño. El Padre Rutilio Grande y Mons.
Oscar Arnulfo Romero. Personajes que cumplieron la labor de profetas,
denunciado las injusticias que la derecha estaba implementando con las mayorías
populares. Esta denuncia, ocasiono que su sangre fuera derramada por la liberación
del pueblo. Igualmente, el Padre Ellacuría se suma junto a otros padres,
religiosos, religiosas, catequistas, ministros de la palabra; al martirio.
Buscando la liberación del pecado, de la opresión.
Es bueno remarcar, que
el Concilio Vaticano II, la conferencia de Medellín; están dando nuevas luces a
implemento de la fe. Tanto es así, que se desarrolla una teología llamada: la
Teología de la liberación. A la cual, Ellacuría
trabajo y se desenvolvió en plenitud. ¿Pero que es la teología de la
liberación? Según Ellacuría (1987) la teología de la liberación “pretende un
cambio no sólo en las personas y en la sociedad, sino también en las
estructuras socio-históricas de América
Latina y por extensión, de otras artes del mundo, en cada caso según sus circunstancias”.
“es una liberación del pecado, de la ley de la muerte, puede expresarse como
todo aquello que oprime al hombre y le impide gozar de su vocación de hijo
libre de Dios” (pág. 303)
Por lo tanto, el
pensamiento filosófico de Ignacio Ellacuría, parte de un análisis de la
realidad como tal. Una realidad que ha marcado terriblemente a El Salvador, que
según fuentes de derechos humanos, fueron
aproximadamente un total de: 75.00 mil personas muertas a causa del
conflicto armado. De las cuales, el ochenta por ciento de estos, eran civiles.
IV.
Sinopsis del Texto
El
Texto: “Función Liberadora de la Filosofía” (1985) de Ignacio Ellacuría, trata
de presentar las dos funciones fundamentales,
para que una filosofía sea liberadora. La primera es ejercer una
filosofía crítica, con el fin de desenmascarar todo tipo de ideología. La segunda es ejercer una filosofía
creadora, consiste en buscar nuevos caminos teóricos y críticos, que ayuden a
la transformación social. Ahora bien, esto se podrá llevar acabo en una
filosofía de la praxis. Partiendo de ello, podremos construir una sociedad más
justa, una sociedad transformada desde sus fuerzas sociales. Ahora bien, todo
este proceso de libración se constituirá, cuando el sujeto y la fuerzas
sociales; asuman este sentido de emancipación, transformación y de
reestructuración.
V.
Enumeración del Texto
·
Introducción al texto
1.
La función crítica y creadora de la filosofía
1.1. La función crítica de
la filosofía
1.2. Función creadora de la
filosofía
2.
Condiciones posibilitantes de la función liberadora de la
filosofía
2.1.Filosofía liberadora y
praxis liberadora
2.2.Filosofía liberadora y
sujeto de la liberación
VI.
Descripción argumentativa del
Texto: “Función Liberadora de la filosofía”
(1985)
·
Introducción al texto
En esta parte
propedéutica del texto, Ellacuría hace una
vinculación muy afable entre el concepto de filosofía y el concepto de libertad. Como dos
vías que ayudan a establecer, una función liberadora de la realidad y del
pensamiento. Es decir, tanto la filosofía como la libertad,
constituyen un eje fundamental; para trasformar la realidad y crear un pensamiento
crítico y liberador. Además, el autor aclara que dentro de este quehacer
filosófico histórico, ha existido la posibilidad de crear ciertos dogmatismos
(tiranías)
Por lo tanto, Ellacuría remarca que es menester hacer una
filosofía Latinoamericana, que salga de
su propia realidad histórica; sin caer
en ciertos dogmatismos. A partir de ello,
Ellacuría hace este análisis con el fin de liberar a
las mayorías de la opresión, desde una visión filosófica como tal. Esto hace
una reconfiguración de la filosofía, sin que ella pierda su esencia que es la
búsqueda de la verdad. Para que el
fin, sea una transformación
social que configura al individuo; en buenos principios morales y éticos; para
una sociedad más justa
1.
La función crítica y
creadora de la filosofía
En este apartado,
Ellacuría hace una reflexión sobre
los factores fundamentales; para
producir una filosofía liberadora. Ya que, la filosofía es fruto o
reflejo de un contexto y tiempo determinado. Por ello, los dos factores
principales que según Ellacuría, son
importantes para desarrollar una filosofía liberadora son: la capacidad crítica
y la capacidad creadora.
1.1
La función crítica de la filosofía
El objetivo principal
que Ellacuría trata de hacer en este análisis crítico, radica en que: dentro de la estructura social, existe un fenómeno llamado:
ideología. Esta ideología, es producto de una clase social que ejerce su fuerza
sobra las mayorías populares. Este fenómeno como tal, que se impone en
los individuos, tiene algunas
características fundamentales como: un fenómeno ambiguo, una determinación en
la vida social y una fuerza que ciega a la sociedad.
Todo esto se constituye
por mantener un orden de los estados sociales. Por tal condición, Ellacuría
mantiene una postura en que, es
necesario recurrir a los procesos críticos y racionales; para mantener una
mejor condición de vida.
Ahora bien, estos
procesos críticos según el autor,
implican algunos principios: el sentido común o el bien común, la
certeza en el ejercicio de la razón crítica
etc. Por ello, el gran problema
que Ellacuría observa en esta ideologización, es que la estructura como tal,
configura la conciencia tanto colectiva como individual. Porque, lo que la estructura busca es mantener un
status quo; de su función. De este modo, el sistema operante oculta lo malo de
sus mismo sistema y busca resaltar lo bueno que hace. Y el ejemplo que pone
Ellacuría es la misma Iglesia, como institución social.
Al final, dice Ellacuría que ya no es el sistema el que produce una ideología depravante,
sino, que es el mismo pueblo el encargado de reproducir este sistema.
Frente a ello, el autor propone que es en este estado ciego, donde la filosofía
entra como una “poderosa arma”, contra esta ideología; como un sistema crítico.
Pero, Ellacuría dice que no es hacer una simple crítica, más bien, es hacer una crítica con
fundamentación razonable. Es decir, es desarrollar una “criticidad en base a un
fundamento razonable” que permitirá una transformación como tal; en los
individuos. Esto es lo que presenta Ellacuría, en su función critica de la
filosofía.
1.2
La función Creadora de la filosofía
Al hablar sobra la función creadora de la
filosofía, Ellacuría manifiesta que la
filosofía no solo contribuye a ser críticos con la realidad, sino, que ayuda a crear nuevos discursos y
caminos a la transformación social. Para ello, es necesario recurrir a la fuente principal
de esta de construcción
teórica–práctica. La cual es: la realidad misma. La inteligencia unida a la
realidad, producen un nuevo enfoque para ver la realidad. Es decir, no basta
quedarse en una crítica de la realidad como tal, sino que hay que unirla a la
praxis social y desde ahí: transformar, iluminar e interpretar; la realidad
misma.
Por lo tanto, Ellacuría hace mucho énfasis en
esa relación de teoría y praxis; porque
es ella la que va moldeando el pensamiento y la realidad misma. En esta construcción del saber, que es
producto de una crítica muy fundamentada y que como fruto del querer trasformar
la realidad; por esa búsqueda de la verdad
y la libertad.
Ellacuría, propone crear algunas vías para
poder llegar a la transformación. La primera, consiste en crear una teoría del
conocimiento o teoría de la inteligencia, ya que, cada hombre tiene una forma
distinta de enfrentarse a la realidad y porque no basta con solo criticar, sino
hay que construir ser consecuentes en el uso de la inteligencia.
La
segunda vía, consiste en crear una teoría de toda la realidad, él afirma que es
complejo poderlo hacer; pero sería bueno hacerlo aunque sea de aquella realidad
que se nos presenta. Según el autor, el
fin de esta será: brindar una información sobre: lo natural, los histórico, lo
objetivo, lo subjetivo, de lo social y de lo personal. Ya que, es menester dice
el mismo autor, crear ciertas categorías que nos ayuden a comprender la
realidad. La tercera vía que propone
Ellacuría es: crear una teoría abierta al problema crítico de la realidad. Ya
que, el hombre, la sociedad y la historia; son realidades completamente
entrelazadas, pero que cada una tiene su fin propio. Según Ellacuría, estas son algunas de las
vías teóricas-practicas; que pueden
ayudar a la transformación social. Y con esto, da por asentado que la
filosofía; debe ser la progenitora de estas teorías.
2.
Condiciones posibilitantes de la función liberadora de la
filosofía.
En el
siguiente capítulo, lo que trata de dar
a conocer Ellacuría es que: la función liberadora de la filosofía, se hace en forma distinta, en lugares y tiempos
distintos. Por tal motivo, el autor acentúa que: no habrá una sola filosofía para todos los tiempos, sino que habrán
distintas filosóficas con su propia universalidad. Y que a partir de
ello, en menester preguntarse ¿De qué
liberar? ¿Cuál es el modo de liberar? ¿Dónde liberar?
2.1
Filosofía liberadora y praxis liberadora.
El eje central de este apartado consiste en
que: la filosofía como momento teórico
y como una capacidad liberadora, debe estar unida a la praxis histórica; donde
el sujeto radica. Y así, contribuir a la construcción liberadora de la sociedad;
en base a un factor ético. Ahora bien, en un primer momento, Ellacuría hace una crítica a los filósofos;
denunciando que el gran error de ellos ha sido: pretender ser liberadores o
creer ser los únicos liberadores. Como segundo punto, establece a manera de
hipótesis que: la única forma para que la filosofía desempeñe su función
crítica y creadora en Latinoamérica; es a través de una filosofía de la praxis.
Posteriormente, hace una definición epistémica
del concepto: praxis. Que la propone como: la unidad de todo el conjunto social
y estructural, que hace un orden transformativo; en base a una dinámica sujeto-objeto. Además,
acentúa que esta praxis histórica, hace creativo el pensamiento siempre cuando; este mismo pensamiento de deje
interpelar por la realidad misma. Y por
último, Ellacuría manifiesta que la filosofía de la praxis liberadora, tiene
una faceta ética, por el hecho de que busca orientar en la vida práctica, hacia
el buen camino de la verdad y de ejecutarlo en el quehacer filosófico.
2.2
Filosofía liberadora y
sujeto de la liberación
En este último apartado, Ellacuría trata de
exponer que: la función liberadora de
la filosofía no podrá desarrollarse, sino hay un sujeto de liberación y si no
es asumida por un sujeto real de
liberación. Así mismo, el autor
dice que la filosofía como una contribución al cambio de pensamiento, no puede
caer en una utopía filosófica de liberación. También, propone que la liberación de un pueblo no solo
es parte de una fuerza social como tal, sino, que depende también de un mismo
individuo oprimido; que puede oprimir a su mismo grupo. En este sentido, tanto
el uno como el otro, pueden contribuir a la liberación; siempre y cuando asuman
el quehacer filosófico de: integrar las dimensiones humanas para liberarse de
la opresión. Como punto final, menciona que lo esencial de la tarea filosófica
es: dedicarse filosóficamente a la
emancipación más integral y adecuada a nuestros pueblos.
VII.
Estructura de las principales tesis
·
Introducción al texto
Tesis del texto: Vincular el concepto de
filosofía y el concepto de libertad,
para que ayuden a una función emancipadora de la realidad y del pensamiento;
colectivo y personal.
1.
La función crítica y creadora de la filosofía
Tesis del texto: Crear una reflexión crítica sobre: los
factores fundamentales; para producir una filosofía liberadora.
1.1 La función crítica de
la filosofía
Tesis del texto: Análisis crítico de las estructuras sociales, que se constituyen
por un fenómeno ideológico; como producto de una clase social que ejerce su
fuerza sobre las mayorías populares.
1.2 Función creadora de la
filosofía
Tesis del texto: La filosofía no solo
contribuye a ser críticos con la realidad,
sino, que ayuda a crear nuevos discursos y caminos para transformación
social.
2.
Condiciones posibilitantes de la función liberadora de la
filosofía
Tesis del texto: La función liberadora de la filosofía, tiene un principado de
que: se desarrollar en forma distinta, en lugares y tiempos distintos; cada una
con una universalidad propia.
2.1 Filosofía liberadora y
praxis liberadora
Tesis del texto: La filosofía como una capacidad
teórica y liberadora, debe estar
unida a la praxis histórica. Para que de esta manera, pueda contribuir a la
construcción de una liberación social; con una visión propia de la ética.
2.2 Filosofía liberadora y
sujeto de la liberación
Tesis del texto: La función liberadora de la filosofía no podrá desarrollarse
como tal, sino existe un sujeto de liberación y mientras este no asuma en su
filosofía; la condición emancipadora.
VIII.
Valoración o Balance del texto
Desde
mi punto de vista, la filosofía ha logrado establecer un método autónomo, para poder comprender la
realidad del sujeto colectivo e individual. En este sentido, Latinoamérica ha
logrado encausar su pensamiento crítico de la realidad; a estos procesos
autónomos concretos. Según Ellacuría (1985)[1]
dice: “se puede decir que la filosofía
desde siempre aunque de diversas formas, ha tenido que ver con la libertad. Se
ha puesto que es tarea de hombres libres, en pueblos libres, libreas al menos
de aquellas necesidades básicas que impiden ese modo de pensar que es la
filosofía; se ha admitido también que ha ejercido una función liberadora para
quien filosofa y que, como ejercicio supremo de la razón, ha liberado del
oscurantismo, de la ignorancia y de la falsedad a los pueblos”. (“función liberadora de la filosofía, 1985; pág. 93) Desde la antigüedad, veremos que la lucha por quitar los mitos de
la sociedad; ha sido una tarea primordial de la filosofía. Entonces, ¿Cuál es
el mito de nuestra sociedad actual? Al enfrentarnos con nuestras sociedades,
podríamos simbolizar el mito con: “la ignorancia”.
La Ignorancia, es un fenómeno impuesto por
una fuerza mayor, por una estructura dominante, por un sistema depravante. Que
encierra a las mayorías populares, en una caja de confort. Ignacio Ellacuría
(1930-1989) ha sido uno de los grandes filósofos latinoamericanos, que se ha dado la tarea de
proponer una filosofía más profunda; del como poder liberar de esa esclavitud a
las mayorías populares. Es una filosofía, que busca los medios para poder
purificar el hecho crítico, para no
quedarse estancada en ciertos dogmatismos filosóficos y a partir de ello, ser
una herramienta que busca la emancipación social. Por esa razón, pienso que es
necesario que la filosofía tenga una función liberadora del pensamiento y de la
realidad. Solo así, se podrá establecer una sociedad más integra, humana,
justa, solidaria etc.
¿Cuál es el método para
desarrollar una sociedad así? Quiero hacer énfasis en lo siguiente, de acuerdo al autor (1985)[2]
menciona que: “la filosofía tiene, en
efecto una capacidad de crítica y una capacidad de creación. Estos son dos
poderosos factores para la liberación, y no solo interior o subjetiva, sino
también, objetiva y estructural” (la función critica y creadora de la filosofía, 1985; pág. 95) Al hacer un análisis de esta cita, creo que es de mucha
importancia y de mucho valor, el hecho de ser críticos con la realidad. Ya que,
el ser críticos nos abre el camino hacia la liberación cognitiva y a la
liberación social.
Lastimosamente, los
centros de educativos o los ministerios de educación, no contribuyen a crear un pensamiento crítico
de la realidad. Las niñas y los niños, desde pequeños se les enseña a memorizar
la realidad y no a razonar la realidad. Cuando esto se lleva acabo, los niños
que pasan a jóvenes y jóvenes que pasan a la adultez, vienen configurados por
un sistema social o por una ideología. Ellacuría (1985)[3]
dice que “La ideologización (sistema) busca mantener el statu quo” (función critica de la filosofía, 1985; pág. 99) y continua afirmando: “ el propio sistema genera productos
ideologizados que son reflejo de donde proceden, y por consiguiente aparecen
como connaturales; de resaltar lo que tiene de bueno del sistema, y se busca
inconscientemente, ocultar lo malo” (función critica de la filosofía, 1985; pág. 99)[4] Por lo tanto, comparto y valor que la
capacidad crítica tenga la facultad de liberar y de crear conciencia colectiva
y personal.
De igual manera, estoy totalmente de acuerdo
que la capacidad crítica; nos puede impulsar a la creación de nuevas
estructuras, teorías y discursos. Porque, la crítica tiene un fin principal y
es el de: poder construís nuevos enfoques o nuevos sistemas sociales y
religiosos. Por ello, pienso que el punto clave de este cambio sistémico radica
en la capacidad de ser críticos constructivos de la realidad como tal. En este
sentido, la capacidad de crear nuevas estructuras, ideologías o teorías, es
fruto de esta fundamentación crítica.
La fundamentación, es
otro punto muy importante que hace notar Ellacuría. Porque, el hecho de ser
críticos implica una fundamentación, dar razones del porque las cosas y
encausar un sentido ético como tal; de las cosas. Por lo tanto, apoyo que la
capacidad crítica tenga estas condiciones,
porque no es un proceso muerto como tal; sino algo vivo en la realidad.
Ellacuría (1985)[5] dice:
“El aporte de la filosofía a la liberación no se reduce a lo que pueda hacer
como critica liberadora de las ideologizaciones que encubren la realidad” (“función creadora de
la filosofía” 1985; pág. 102)
Este
proceso de trasformación, debe estar complemente unido a la praxis de la
sociedad, porque es de ella de donde viene y es hacia ella; donde debe
enraizarse. Claro está, que para ello debe existir un sujeto propio; que asuma
tal condición. Porque, el trabajo filosófico de liberación, está constituido
para su liberación; y ayudarle en tener une vida digna para su vivencia. Por lo
tanto, en este estado de liberar al sujeto; es donde toma sentido este quehacer
filosófico propuesto Ellacuría. En una de sus conclusiones dice[6]: “La función liberadora de la filosofía,
que implica la liberación del propia filosofía de toda contribución
ideologizadora y, al mismo tiempo, la liberación de quienes están sometidos a
la dominación, solo puede desarrollarse teniendo en cuenta la praxis histórica
de la liberación”. (“Conclusiones finales” 1985; pág. 120)
Por lo tanto, la obra
de Ignacio Ellacuría (1930-1989) debe tener un espacio de
análisis filosófico, en los campos humanísticos de las universidades. Porque,
establece un buen análisis de como comprender la realidad. Desde una capacidad la capacidad crítica,
hasta la capacidad de crear nuevas teorías y nuevas estructuras. Como lo
mencionado al inicio del texto, uno de mis objetivos era: hacer un acercamiento
al pensamiento filosófico de Ellacuría. Con lo cual, me deja la inquietud de poder abordar de
manera más amplia; su pensamiento crítico.
IX.
Referencias:
·
Universidad Centro Americana: UCA “biografía de Ignacio Ellacuría” recuperado el 07 de octubre del
2016.
·
R. cardenal (1991) “Veinte
años de historia en El Salvador (1969-1989)” Ed. UCA, I edición. San
Salvador, El Salvador.
[4] Véase la continuación de la
primera vía de liberación “La
función critica de la filosofía” (1985)
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