Las economías de Centro América, un cambio social desde la pobreza a finales del XIX, hasta el siglo XX
La región centroamericana le apostó a la
productividad del café siguiendo el ejemplo temprano de uno de los países de la
región, Costa Rica, 1870-1880, con ellos las aldeas provinciales comenzaron a
importar moda y arquitectura de Europa, el transporte se vio desarrollado y
líneas férreas llegaron hasta el Atlántico, 1890 en Costa Rica y 1908 en
Guatemala. Ya que solo existía uno y era de Panamá. Eso atrajo inversión
estadounidense e inglesa, comenzó la exportación bananera y la región atlántica
se abrió a la colonización. Las exportaciones de café permitieron una
vinculación permanente y duradera de las economías centroamericanas al mercado
mundial. Cuando el monocultivo caía la región estaba acostumbrada a la economía
de subsistencia, así que se retraía mientras mejoraban los tiempos.
Las familias oligarcas de Centro América
explotaban a los campesinos de una manera exagerada. Esta explotación provocó
golpes desde el proletario en El Salvador y los lugartenientes cafetaleros
delegaron el poder a los militares para contener a la plebe. Mientras en
Nicaragua la ocupación de 20 años por Estados Unidos a inicios del siglo XIX;
desencadenó movimientos anti-imperialistas y conflictos internos, ganó Sandino
pero fue asesinado casi de inmediato por Somoza y este gobernó hasta 1956, mientras
que Costa Rica era partícipe del gradualismo para hacer todo, Ricardo Jiménez
nacionalizó los seguros y en la depresión mundial intervino la banca y reguló
los efectos de la crisis, era una paz en medio de guerras.
El cambio social, según Pérez Brignoli, hace un esquema de estructura social generada
por el desarrollo agroexportados:
1.
Predominio y
gran concentración de poder en favor de los terratenientes.
2.
Tendencia a la
expropiación del campesinado indígena.
3.
Elevada dosis de violencia exigida por el propio
funcionamiento de las instituciones económicas y políticas.
4.
Fuerte
polarización de clases con debilidad estructural en los sectores medios emergentes.
En conclusión: en Guatemala no se
expropiaron las tierras indígenas, pero eso marcó inferioridad racial y abusos
en el trabajo. En El Salvador hubo gran expropiación de los terrenos indígenas
y eso “domesticó” al pueblo y lo reprimió, por eso los abusos eran comunes y el
comunismo encontró fértil terreno para asentarse. En Honduras por el banano y
las minas hubo mucha mano de obra que con facilidad se organizó en sindicatos
mientras que los restantes ciudadanos, eran el campesinado más atrasado de la
región. En Nicaragua eran campesinos fragmentados, y surgió el algodón con
Somoza, mientras su estabilidad política era frágil previo a la
dictadura. En Costa Rica nuevamente su cultura parcelaria se unió a el
café con algunos oligarcas, pero más débiles que en los otros países,
favoreciendo la participación política.
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