Primeramente
cabe señalar que Fray Alonzo de la Cruz es considerado el primer filósofo
latinoamericano tras haber reflexionado seriamente sobre la condición de los
indios, del llamado nuevo mundo, el cual fue conquistado y colonizado por los
españoles. La cuestión aquí es que los indios eran considerados inferiores por
los españoles, de modo que fueron sometidos a duros trabajos y privado de toda
libertad. En base a esto se establece la pregunta sobre ¿cuál es la
justificación para ese dominio, puesto que el dominio no era el objetivo que se
debía tener, debido a que la misión en este nuevo mundo consistía únicamente en
la evangelización de los nativos pero no en el sometimiento y esclavitud.
Para
Alonzo de la Cruz, el dominio debe estar en manos de los nativos, de los
pueblos independientes de toda sociedad extranjera, ya que según él, la fe no
es dadora de dominio y tampoco la falta de ella los puede suprimir, de modo que
los encomenderos estaban en toda libertad de la evangelización, pero no podía
con esta justificación someter a los pueblos y esclavizar a su gente, el papa
por su parte entregó todo el territorio a los encomenderos para que lo
evangelizaran, pero hubo aquí una mala interpretación que los llevó a
apoderarse del territorio y de las riquezas que allí se encontraban.
Según
Fray Alonzo, el papa solo era poderoso en el ámbito espiritual pero no en el
material, de modo que su gobierno era pleno y total en lo espiritual y por
tanto no tenía el derecho de entregar territorios a nadie, porque eso no le
incumbe para nada a él, así como tampoco podía de ninguna forma imponer la fe a
los indios como un dogma de autoridad, sino que su deber era mostrarles la
religión por medio de la predicación como también por medio del ejemplo y de
milagros. El problema es entonces que la conquista de las almas terminó justificando la conquista material,
lo cual supuso una esclavitud extrema hacia lo indios, la cual más que ayudar a
la evangelización, alejaba de toda creencia a los nativos. Para Alonzo de la
Cruz, debía haber una ayuda por parte de los indios a la iglesia no como
esclavitud sino con un diezmo que debía ser al servicio de los encomenderos,
pero principalmente de los pobres más necesitados, pero no para el papa que
gozaba de todos los medios necesarios, mientras que los indios pasaban siempre
muchas precariedades.