jueves, 14 de noviembre de 2013

La ética de liberación o de la vida
En este ensayo quisiera enfocarme sobre la ética de la liberación de Enrique Dussel, sobre todo en la ética de la liberación  conocida también como ética de la vida. Está filosofía afirma la dignidad del ser humano, que le ha  sido  negada, donde a través de la historia son víctimas y discriminadas no como personas.   
Dussel propone  una ruptura entre las  éticas morales europeas occidentales,  que durante la historia se ha asimilado como propia. Por tanto,  es necesario que como  latinoamericanos nos demos cuenta de las  capacidades que poseemos, para implementar nuestros  propios criterios éticos y morales,  dentro de  nuestras culturas.  
Durante  muchos años se nos ha hecho pensar, que en nuestra cultura solo persiste la muerte, la desesperación, la infelicidad, la discriminación. Por ello, los occidentales tienen esta imagen despectiva de nosotros,  considerándose que  solo ellos tienen la razón y la verdad.  Lo cual es contradictorio, porque  dentro de nuestra realidad cultural existen hombres y mujeres capaces de trasformar un país, dando lo mejor de sus conocimientos desde la aplicación en la vida cotidiana.
A lo largo de la historia podemos ver los  cambios que se han generado en nuestros pueblos, donde nos hemos liberando estereotipo y  descodificado, donde se nos ha considerado como cosas a las que se les puede dar utilidad y que pueden servir como medio y no un fin.
  Los latinoamericanos no  necesitamos  estar del otro lado del mundo, para hacernos  sentir que valemos como personas. Sino más bien debemos salir de esos conceptos que tenemos,  que muchas veces nos hacen  dependientes de estos países europeos.
La ética de la liberación pretende que toda cultura tenga bien cimentada su identidad, porque de esta manera se han realizado cambios que nos hacen ir  más allá de las éticas morales existentes hasta este momento. Por ello, debemos de Independizarnos de normas, acciones, estructuras, instituciones, o sistemas que quieren imponernos otra  identidad que nos la nuestra.
En resumen hay que tener y hacer conciencia de los cambios persistentes en Latino américa, que desde las diferentes experiencias de la historia.  Rompiendo así, a los  complejos de estar sometidos a una cultura de muerte y destrucción.
En conclusión, según Dussel deben de prevalecer nuestros propios criterios, porque a partir de allí,  ya somos libres y podemos construir los principios de esta ética que es liberadora.

Enrique Dussel (1998), ética de la liberación editorial Trota, S.A.1998
Europa: ¿Desarrollo u opresión?

Nos estamos adentrando en uno de los temas que ha causado gran repercusión dentro del contexto en que se mueve nuestro continente americano. Nos referimos a lo que se conoce como filosofía de la liberación, que no es más que plasmar o manifestar nuestro malestar ante alguna opresión y por ende se busca como extinguirla a través del pensamiento que surge de esa situación. Para esto nos serviremos de base en la década de los 70 que se vivió en Argentina, en donde a través de la guerra revolucionaria se busca quitar ese yugo opresor de parte de la subversión marxista.
Para continuar indagando más en este tema tan controversial, sobre todo en Latinoamérica, nos valdremos de un personaje que fue de gran influencia en cuanto difundir esta manera de pensar. Nos referimos a Frantz Fanon. Este será la cara de presentación de los pueblos del tercer mundo en cuanto a plantear una filosofía liberadora; y cuando digo liberadora, lo digo en el sentido descolonizador. O sea, dejar por un lado aquello que aun nos tiene sometidos bajo el yugo de la opresión y darle paso a nuestra manera de pensar a partir de lo que nosotros podemos construir desde nuestra tierra.
Pero ¿A que nos referimos cuando hablamos de descolonización? Seguramente esto nos remitirá a las diversas enseñanzas que se nos fueron impuestas desde los tiempos de la colonia y que aun hoy en día continuamos con un sistema donde buscamos sobresalir sin importar a quien hay que aplastar o incluso eliminar. A partir de esto, surgen grandes figuras que aportaran, desde su manera de concebir este problema, medios que permitan hacer valer lo que como continente latinoamericano se posee. Ya mencionamos a Fanon como el propulsor de este tema de la filosofía de la liberación. Nos referimos a Leopoldo Zea y Augusto Salazar Bondy.
Pero más que contribuir a buscar la manera de cómo hacer valer la manera de pensar de este lado del mundo, estos entran en polémica ante la variante de saber si Latinoamérica tiene la suficiente capacidad de hacer filosofía por si misma o si se ha visto influida por parte de lo que ha venido de otros lados, y con esto hacemos referencia a Europa. Cuando no encontrábamos escuchando el debate que se estaba realizando entre los compañeros que defendían las diferentes posturas que cada uno proponía, surgía dentro de mí una situación que aunque parezca que no defiendo lo que es de aquí, me parece que así es como nos hemos acostumbrado a vivir. Utilizaremos un ejemplo, la moda. No podemos ver que otro ande con su pelo todo parado o medio cortado, que ya queremos andar así o, si el otro anda con el pantalón roto o casi por las nalgas, también queremos andar así. Nos hemos visto influenciado por costumbres o realidades que nada tiene que ver con nosotros. Esto viéndolo desde la perspectiva de Salazar Bondy en cuanto a que nos hemos visto, en gran medida, determinados por estas situaciones. Y todo esto haciendo una comparación con algo que se ve normalmente en nuestra sociedad. Sin embargo, considero también que muchas cosas buenas pueden salir de esta tierra bendita de Latinoamérica, lo cual nos invita a dejar por un lado esas influencias que aun nos someten y que nos hacen estar a los pies de los otros. ¿Qué bueno puede salir de Belén? Dijeron. Y saber que allí nació el Salvador del mundo. Depende de nosotros si verdaderamente queremos hacernos valer ante esa inmensa y densa niebla de propuestas y opciones que nos inducen, prácticamente, a estar por debajo de los demás. Solo así daremos a conocer que es lo que queremos y deseamos, no solo para nosotros, sino también para las generaciones venideras.


Influencia del pensamiento positivista en Guatemala



Gerson Ulises García Franco.

Influencia del pensamiento positivista en Guatemala


Muchos son los que se enfocán el tema del liberalismo en Guatemala, queriendo mostrar en ellos la influencia que se pudo vivir durante estos períodos que marco la historia puesto que esta civilización era una de las etapas que solo algunos pueblos podían alcanzar; para ello me apoyo del texto de Artemis Torres.  


En unos periodos de la escolástica se decía que Guatemala estaba incorporada a la civilización de paz que la iglesia en este caso infundía a través de su doctrina al cristianismo, paro si bien  sabemos la influencia del positivismo se hizo  más evidente en los años setenta  ya qué es aquí donde de una manera más directa, hacen presencia sus primeros que periodos. Se comienza enmarcando a la filosofía positiva que surge en Europa a finales del siglo XVIII y principios de, XIX, resume el desarrollo cultural alcanzado por la humanidad a través de su historia. En esta época se buscaba una concepción teórica que explicará y preparara a los hombres para poder estar en un mundo en donde lo más importante eran las cosas en donde todos se convertían en mercancía, un mundo donde el trabajo y la producción de mercado eran las que más sobresalían como ofertas. Es en este periodo que se da una gran transformación económica, éstas se desarrollan con este pensamiento positivo que vinculó a todos los hombres con los elementos que forman el mundo externo. 


“La filosofía positivista también exalto a la ciencia y la considera como la única guía de la vida particular y asociada al hombre como único conocimiento,  única moral y la única religión posible” (Cf. Documento visto en clase liberalismo y positivismo. Pág. 69)

; es en ello que nos podemos dar cuenta de cómo esta influencia del positivismo trajo muchos cambios en la historia  ya que la ciencia describe los hechos y los muestra en sus relaciones constantes, así los hechos se expresan mediante leyes que la conforman. La filosofía de Comte se nos presenta también como una filosofía de la historia regida por leyes que la constituyen, puesto que el positivismo es una exaltación de lo instrumenta. En esto lo que se quiere es manipular la realidad, es decir la utilidad de las cosas. Los datos positivos de la ciencia son todas aquellas cosas  que están puestas delante de mí y yo las puedo ver puesto que lo único que puedo ver son los datos positivos, en esto podemos marcar las ideas de Comte que lo remarca en; lo Teológico - Hombre – fetichismo - politeísmo - monoteísmo. (Notas tomadas en clase)



 En conclusión se podría decir que el positivismo es una categoría que aparece en el pensar y en el quehacer, puesto que el individuo lo asume de manera responsable. En esto nos podemos dar cuenta que el desarrollo histórico de Guatemala presenta muchos momentos indispensables para poder comprender y construir la historia del pensamiento positivista.
Leopoldo Zea y Augusto Salazar
El debate que surge entre estos dos maestros, considero que tiene hoy en día una gran importancia ya que refleja la preocupación –si se puede decir de esta manera- por independizarnos de las formas de pensar que hemos traído desde el colonialismo (postura de L. Zea) patentes incluso actualmente. De estas dos posturas que son como las más fuertes surge el debate, pues además de Leopoldo Zea también Augusto Salazar Bondy tenía su forma de ver el pensamiento Latinoamericano o la forma en que se iba gestando la reflexión liberadora.

Pero es válido pensar que genera esta posible necesidad de un pensamiento latinoamericano al menos por parte de L. Zea. Diría que seguramente parte del saber que por mucho tiempo las culturas latinoamericanas han estado asociadas a diferentes modelos o estereotipos de culturas (Europeas, Asiáticas e incluso de Norte América que se concibe como una cultura muy desarrollada) que de alguna manera han ido influyendo en nosotros y en toda América Latina; sin embargo no es algo novedoso, es un tema que tiene sus antecedentes por eso el afán de Zea en retomarlo. Toda esta influencia de otras culturas es lo que impide según entiendo que plantea L. Zea el pensamiento liberador de América Latina y de esta forma remarca que en Latinoamérica ya hay una tradición de pensamiento, es decir, que es propiamente nuestro algo que traerá cambio efectivo, una transformación como el mismo texto lo señala, pero se necesita dejar los modelos que no permiten el desarrollo del pensamiento en América Latina.

Sin embargo Salazar Bondy no se queda atrás, la cuestión que propone es que hay que revisar si este pensamiento es original o autentico, pues considero en verdad que podemos llegar a producir un pensamiento Latinoamericano, pero cuanto  estaría influido por alguna corriente o realmente no, aunque con esto no digo que no se llegue a dar un autentico pensamiento. Aunque quizá la posición de Salazar es un tanto extremista porque insinúa que no es muy relevante lo que se produce en América -aunque él es peruano- pues en uno de sus argumentos respondiendo a Zea, afirma que sería bueno como analizar hasta qué punto tiene valor y sentido tomar este pensamiento o reflexión como tema u objeto de atención, ya que siguiendo su postura puede que se toman este tipo de pensamiento de acuerdo a las modas y necesidades.


Sería difícil buscar a alguien que tenga la razón, pues los dos maestros exponen bien sus argumentos y como dije antes puede que en algún momento sean razones realmente evidentes, en especial hoy que nuestros países van desarrollándose aunque poco a poco y no solo de una forma material, estructural o social, sino también un desarrollo de pensamiento que puede llegar a aportar a otras culturas. Si apoyara a Leopoldo Zea tomaría lo que Enrique Dussel afirma en el texto de Cerutti: “lo que es la filosofía de la liberación, no deriva del pensamiento del peruano (refiriéndose a Salazar Bondy)”  ya que la cultura Latinoamericana es la misma fuente de donde parte este tipo de pensamiento liberador, aunque sería considerable someter a un análisis estos que promueven esta filosofía (siguiendo lo que propone Salazar Bondy), ya que de alguna manera puede que tenga algún tipo de influencia que no precisamente responda al pensamiento de Latinoamérica. 

martes, 12 de noviembre de 2013


Una Vista a la Filosofía de la Liberación
En nuestro continente latinoamericano han  grandes intelectuales comprometidos con el proceso de liberación  como  Frantz Fanon, quien desde su misma experiencia como negro plantea una descripción fenomenológica de la realidad entre colonizados y oprimidos. Tal como lo vimos  en el  desarrollo del  curso, los colonizadores no solo invaden las tierras americanas, también implantan una ideología europea donde el americano es el más desfavorecido, por ser “bárbaro” al contrario del europeo “civilizado”. El sistema colonial, o gobierno no cambiado mucho se sigue negando al oprimido=ciudadano y el racismo que vivió Fanon en contra de los negros es un problema sin final.

Para Enrique Dussel   “La filosofía de la liberación tiene como fundamento la pobreza creciente de la mayoría de la población latinoamericana y la existencia de tipos de opresión que exigen como praxis una liberación encaminada a la libertad. Apuesta por tomar en serio el giro descolonizador en el que está empeñada desde hace años la filosofía de la liberación”[1].
Apoyado en esta afirmación la filosofía de la liberación tiene como objetivo la descolonización   de estructura política manejada por  unos cuantos,  donde los más desfavorecidos son la clase pobre  u oprimida. La propuesta se actualiza como a inicios de la colonia donde algunos como Francisco Vitoria y Bartolomé de las Casas,  buscaban que se respetará la libertad del indio. La historia no ha cambiado mucho ya que en pleno siglo XXI donde se supone que todos en su gran mayoría somos “civilizados" los discursos políticos, utópicos  todos giran en torno a la libertad, la cual no podemos alcanzar  mientras siga existiendo tanta corrupción.

De aquí  surge la necesidad de la descolonización primero de la estructura política, partiendo de nuestra propia realidad, y darle respuesta a la afirmación,  que no hay una filosofía propia en nuestro continente, tal como lo plantea Augusto Salazar Bondy quien pone en seriamente en duda la existencia auténtica y original en el continente americano. Como respuesta a esta interrogante quisiera plantear lo que hoy consideramos como cosmovisión maya, que es una estructura del pensamiento que gira en torno al  desarrollo de la vida, y que ha cobrado sentido y valor  no solo para los latinoamericanos, y esto se demuestra  para mala fortuna algunosde los códices y estelas están Europa y Norteamérica.

Como respuesta al planteamiento de Salazar Bondy surge la propuesta de Leopoldo Zea quien le apuesta un pensamiento auténticamente latinoamericano en función de la trasformación de la realidad una filosofía de la historia y la cultura para establecer cual es nuestro lugar en relación con el resto de las otras  culturas. En otra palabras nuestro continente tiene pasado, que no se puede negar donde se unieron dos culturas española y  americana, que formaron un auténtico pensamiento latinoamericano, esto se reafirma con la propuesta de Dussel si los griegos construyeron su filosofía a partir de su propia realidad, lo  mismo puede suceder en nuestro continente.





[1] (http://www.corneta.org/no_69/enrique_dussel_filosofia_de_la_liberacion.html

LA POLÉMICA ENTRE AGUSTO SALAZAR BONDY Y LEOPOLDO ZEA

LA POLÉMICA ENTRE AUGUSTO SALAZAR BONDY  Y LEOPOLDO ZEA

En este pequeño comentario me propongo analizar la efervescente polémica sobre la filosofía en América Latina  de Augusto Salazar y Leopoldo Zea. Esta es una polémica que tuvo mucha resonancia en varios autores de renombre en la modernidad. Cada autor ha dado su punto de vista pero según mi óptica sólo han tocado aspectos de dicha controversia.

En mi estudio de este tema encontré la radical postura de Augusto Salazar Bondy, que pone seriamente en duda la existencia de una filosofía de nuestra América original y auténtica, haciendo su planteamiento en tres interrogantes 1. ¿si ha habido una filosofía de nuestra América? 2. ¿si podría haberla y bajo qué condiciones? 3. ¿hasta qué punto tiene sentido y valor tomar como tema u objeto privilegiado de atención la realidad Latinoamericana? Salazar Bondy responde negativamente a la primera pregunta porque según él, lo que existía es la mera recepción y repetición imitativa de oleadas de pensamiento europeo, sin ninguna evolución interna, ni re-elaboración en América Latina.

Ante esta postura responde el maestro mexicano Leopoldo Zea, con un trabajo de claros matices historicistas, incorporando algunas ideas del pensamiento dependentista; pero al mismo tiempo le da argumentos de que si ha habido una filosofía propia, aplicada a la realidad latinoamericana, y con las herramientas que ahí se producen.

A mi parecer con todo lo que he estudiado si es una verdad que nuestra filosofía de América Latina tiene mucha dependencia del pensamiento Europeo, como estamos influenciados en la cultura y en la civilización en general. Pero es totalmente innegable que el pensamiento Americano sea una imitación Europea, este es el pecado filosófico de Bondy, porque como le responde Leopoldo Zea en América Latina tenemos idiosincrasia, personalidad internacional, tenemos identidad propia y esto inclusive en el pensamiento filosófico.


lunes, 11 de noviembre de 2013


Los valores

(Antonio Gallo sj) 

 

Henry Geovanni Organíz Hichos

Cuando se quiere referir a la simplicidad  de la palabra “valor”, se podría suponer como significado de “precio” , en este espacio tomare al padre Antonio Gallo Armosinio, cuando se refiere a los valores del ser humano, como parte  fundamental de su sobrevivencia en el aspecto afectivo  humano.

El tener  conciencia de  valor es también tener  la conciencia de los objetos, a las cuales los comparamos y analizamos, los sumamos, ordenamos y clasificamos. El valorar los objetos se nos presentan como acomodados en una amplísima jerarquía constituida por una perspectiva de rangos valorativas, esto cambia o llega a cambiar cuando el “objeto” de nuestras valoraciones no son simplemente “cosas” sino “personas”, esta complejidad y concatena- miento de aspectos es mucho mayor, interviniendo en ellas valores nuevas.
                        Según Meinong (1984) las cosas no son por si valiosas; todo valor se origina en una concesión de dignidad y rango que hace el sujeto según el placer o enojo  que le causa, sería una proyección de nuestro sentimiento. Se podría decir que los valores son bipolares.  Los valores se desdoblan en un polo positivo y sus contrapartes o polo negativo, como por ejemplo cuando escuchamos: bueno-malo, justo-injusto, bello-feo,  útil-inútil, etc.

Los valores se podría decir que se sitúan también en jerarquías, unos vienen dando como inferiores mientras que otros puedan llegar a ser superiores. Como el valor tiene además del aspecto objetivo (o soporte) también está el subjetivo (relación con las personas que pueden ser las que nos rodean) sin embargo aquí  surge la problematización de jerarquizar los valores, la cual se soluciona con no tener un  ser u objeto necesario, es no  tener un ser fijo,  mucho menos que sea absoluto. Porque  al contrario estos valores normalmente irán sufriendo variaciones.

Según el padre Gallo, vivimos sumergidos en un mundo de valores, en las cuales habrá alguien quien pondrá por delante los valores intelectuales sobre los valores de utilidad, otros podrían poner en la cima el valor moral y solo así luego los valores biológicos.  No obstante, es un hecho que cada uno de los valores  ocupa un determinado rango, si bien aún para el mismo individuo, según las circunstancias ese rango puede variar también.

Los valores hacen que los aspectos sean valiosos en diversos motivos, las cuales  son las capacidades de un objeto para satisfacer diferentes necesidades humanas.

domingo, 10 de noviembre de 2013



La juventud como fundamento de transformación en la sociedad

La juventud expresa siempre un motivo de esperanza y progreso para una nación  y a lo largo de la historia el tema de la juventud ha sido un momento clave de reflexión para algunos filósofos como por ejemplo Aristóteles y Sócrates que se ocuparon en analizar esta faceta en la cual el ser humano busca proyectar y hacer realidad sus sueños. En este sentido Sócrates se preocupa por la pérdida de valores de parte de la juventud y hace un llamado a no caer en el sistema y a encontrar la verdad despertando en los jóvenes un pensamiento crítico y realista.

Por lo tanto, esta moción sigue siendo actual y a comienzos del siglo XX existe todo un movimiento que lo lleva a su mayor auge, desarrollando conceptos claves como por ejemplo: poder de libertad, voluntad, confianza, fortaleza, autonomía, etc.  Estas mismas percepciones llevan al uruguayo Enrique Rodó a escribir el “Ariel”, siendo una de las obras más representativas de comienzos del siglo XX y que se destaca por su contenido enfocado hacia la juventud. La obra de Rodó cobra sentido si analizamos el contexto en que se encuentra la época, primero que todo se vive un cambio de siglo y en esos años España deja de ser potencia colonial en América, pero se comienza otro imperio colonial con el expansionismo de los Estados Unidos desarrollando su modelo utilitarista y materialista, del que Rodó no era partidario.

Para el autor, el “Ariel” es el hombre verdaderamente libre, que tiene la capacidad de actuar con sabiduría y se caracteriza por ser un ser racional y lógico. Asimismo él lo describe como su “Numen”, que significa la presencia que expresa sentido de fuerza, poder y voluntad. Rodó escribe esta obra para dar un mensaje directo a la juventud, queriendo reconocer que cada persona tiene la capacidad de descubrir y afrontar con sabiduría los desafíos que se presentan en la vida, por lo que afirma: “la juventud es el descubrimiento de un horizonte inmenso que es la vida”.

El papel que juega el “Ariel” es importante porque el autor lo proyecta como un modelo, como una utopía, integra y perfecta. Ahora bien, podríamos preguntarnos: ¿Cuál es la visión o el objetivo que mueve a Enrique Rodó a preocuparse por la sociedad y a escribir esta obra?
Considero que el objetivo es que sirva de estimulación a la juventud y que esta misma adquiera un espíritu optimista y con esperanza que dé como resultado la transformación de una nueva sociedad. Con el “Ariel”, Rodó buscará la manera de fomentar una identidad latinoamericana en los jóvenes para no repetir los problemas del pasado y así no volver a caer en las manos de los opresores e imperialistas. Intenta que las nuevas generaciones despierten un sentido crítico y sean conscientes de lo que puede causarles un nuevo sometimiento o sumisión de parte de otro imperio.

El “Ariel” apuesta por la juventud como una fuerza liberadora y se acopla con el movimiento Modernista que desarrolla el nicaragüense Rubén Darío con quien Rodó pudo intercambiar algunos pensamiento. Darío, también dedica una reflexión a la juventud como algo maravilloso y que hay que aprovechar. En el poema: Canción de Otoño en Primavera (1905), manifiesta: “Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!” [1]

Con respecto a este tema, todo lo que se ha planteado a lo largo de la historia, la juventud tiene las herramientas para poder hacerse presente en los diferentes ámbitos cotidianos, como una fuerza que mueve la sociedad, una fuerza comprometida y segura de las cosas que se proponga. Como jóvenes estamos llamados a reflexionar que debemos de coincidir que la confianza, la autorrealización y la capacidad de salir adelante es una realidad si ponemos voluntad y deseo de desarrollarnos y progresar. La tarea es asumir la responsabilidad de renovar o instaurar nuevos modelos sociales que favorezcan el bien común. Los sueños nos pertenecen y el espíritu liberador de Simón Bolívar lo reafirma al decir: “Porque tenemos sueños gigantes y creemos en ellos”.



E. Rodo (1947) Ariel. Sociedad Editora Latinoamericana. Buenos Aires.

LA EXISTENCIA E IMPORTANCIA DE UNA FILOSOFÍA LATINOAMERICANA,
FRUTO DE NUESTRA HISTORIA
Juan José Quic

Al tomar conciencia y valoración a los aspectos de una filosofía latinoamericana en una sociedad como la nuestra es una tarea de mucha importancia tanto en la política, cultural, religioso etc. Como bien sabemos que es un proyecto en donde la importancia del hombre en su historia, en sus necesidades, sus ideas hacen a que reflexione sobre una identidad nacional y la búsqueda del proceso y desarrollo común.

Cuando hablamos de esta filosofía, nos encontraremos con varias interrogantes tal como se dieron anteriormente en el documento de H. cerutti que cita en cómo “Salazar Bondy plantea básicamente tres interrogantes: si ha habido o no una filosofía de nuestra América; en caso de respuesta negativa, si podría haberla y bajo qué condición, y por último, hasta qué punto tiene sentido y valor tomar como tema u objeto privilegiado de atención la realidad latinoamericana” Son interrogantes que nos hace reflexionar y buscar la respuesta A través de nuestra historia latinoamericana
Pues, si nos dedicamos al estudio de la historia vemos en que la filosofía latinoamericana, se ha venido construyendo poco a poco y llegar al punto en donde podemos afirmar y asegurar de que se ha venido dando a raíz de las tradiciones filosóficas, religiosas y por un movimiento de personajes que lucharon por la libertad e independencia de los países. Una verdadera realidad en que personas involucrados a la política y a la economía que generan el cambio de estructuras e ideologías sociales guiados por la filosofía, aunque es un poco interés del hombre por ella.
Tras las huellas de pensamientos ejemplares de filósofos y teólogos, la filosofía latinoamericana se ve con una responsabilidad en velar por las crisis sociales y económicas, hacia una igualdad y justicia permanente. Siguiendo así el modelo y la aspiración de una meta, la filosofía latinoamericana se vio influenciado por las producciones capitalistas, especialmente la filosofía marxista, cosa que por una parte se vio de una manera interesante en la civilización de Centroamérica. Más adelante como en la segunda mitad del siglo XX se ha dado un incremento de hechos de la filosofía latinoamericana al respecto el pensamiento, la integración y de un avance al estudio ontológico y teleológico y de las formas mas justas de organización social.
Mediante estos procesos de la filosofía latinoamericana se ve ya capaz de transmitir y de tener una interpretación crítica y de una reflexión de una historia para una sociedad actual.

Esta filosofía latinoamericana no solo es muy palpable y experimentada de una manera política y cultural, sino también se ha venido velando por la educación de las personas que se han interesado por ella y que a través de esta educación y de los logros alcanzados se ha visto el fruto de autores o filósofos latinoamericanos famosos tales como: Enrique Dussel, Leopoldo Zea etc. Esos autores han logrado ver a latinoamérica como el escenario donde pueden libremente hacer esa actividad sublime del mismo que es la filosofía.