Enrique Dussel y su proyecto de filosofía de la
liberación
Wilfredo
Chicas Medina
En la
mayoría de los filósofos cuando dan a conocer su pensamiento, se puede apreciar
fácilmente que son hijos de su tiempo. Sus aportes van enfocados a lo que en su
alrededor está pasando en varios ámbitos de la realidad. Toman una actitud
crítica de ello y buscan nuevas formas de pensamiento superando propuestas
anteriores. Esto es bastante aplicativo a Enrique Dussel, quien es un escritor,
filósofo e historiador de Latinoamérica, pero sin dejar afuera elementos de
otros países fuera de Latinoamérica.
Su
intensa labor a nivel filosófico, político, ético e histórico refleja su más profundo
deseo ayudar a salir de los conceptos que tenemos desde nuestra educación en
cuestiones e ideas política y del pensamiento europeo en general. Su
pensamiento está encaminado a demostrar que hay otras posibilidades de pensar,
que las ideas las ha habido también en
otros lados, es decir hay aportes también de otras partes del mundo.
Y es que
sucede un fenómeno bastante curioso en mucha de nuestra gente referente a la
educación y a los hábitos que surgen de ella. Normalmente nos quedamos con lo
primero que nos enseñan y dicen en la escuela. Que por supuesto está diseñada
en mayor parte por el sistema para ayudar a mantenerlo y, si no tenemos una
formación lo bastante objetiva fácilmente nos la creemos que lo mejor en ideas
viene de Occidente. Recuerdo algo que nos decía un catedrático en bachillerato “la
mayoría de los salvadoreños no leemos”. Creo que la distancia que hay de ello
no es muy lejana a nivel de otros países de Latinoamérica. De ello puedo reflexionar que no nos formamos
y por ende no nos creamos un criterio propio, sino simplemente somos víctimas
de lo que se nos enseña y lo creemos que es así pero nada más.
El
trabajo realizado por éste filósofo es una respuesta al “pensamiento
eurocéntrico, producto de una visión hegeliana excluyente que ha generado una
interpretación distorsionada, no solo de las culturas no-europeas, sino que
igualmente interpreta inadecuadamente a la misma cultura occidental” (Estévez M,
2013). Su propuesta es de casi un no radical a las perspectivas eurocéntricas tan
difundidas y, al sistema que oprime y desprestigia a los que él llama “el
otro”, que es para nosotros dice “es el pueblo pobre y oprimido latinoamericano
con respecto a las oligarquías dominadoras y sin embargo dependientes”.
Ante ello
quiere manifestar que también en Latinoamérica y en otros países que no son
europeos ha habido indicios de desarrollo filosófico, histórico y económico.
Intenta pues iniciar un proceso de descolonización en sus ideas. Y lo que es
interesante es que lo hace con fundamentos, recurre de este modo al recurso
histórico del cual es un gran conocedor y experto. Critica de esta manera el
proyecto de modernidad que dice “destruía
lo que encontraba a su paso con una estructura especifica de dominación: la
colonialidad del poder”. Tanto así que
considera a las culturas marginadas como pre modernas, es decir antes que la
modernidad y considera al postmodernismo como la etapa final de la cultura
occidental.
Dussel ve
que es necesario ir quitando de la mente de las personas y de los pueblos las
ideas que se nos han inculcado. Y su propuesta de filosofía de la liberación es
como la esperanza que él tiene para que sea parte de esa ayuda. Intenta de esa
manera “crear categorías propiamente latinoamericanas” (Moreno, M 2007). Hay una
invitación de fondo a sacar el potencial intelectual que hay en personas que
tienen amor por Latinoamérica, e invita a que quienes lo hagan a no tener miedo
de hacerlo.
Lo que si
se le puede criticar a este autor es la consideración que hace sobre lo que es
legítimo hacer en algunas circunstancias. Dice que es legítimo tomar acciones
en contra del sistema para transformarlo. Lo que normalmente sucede es que esta
propuesta puede dar a diversas interpretaciones, tales como es legítimo matar
en nombre de matar al sistema, o también hagan lo que quieran para transformar,
entre otras. Eso se puede considerar como una manera de caer en lo mismo que se
critica. Aunque se debería de considerar
en un estudio más a detalle en qué contexto Dussel lo está diciendo.
Tomar una
acción de esta índole puede ser que no cambie el sistema y como consecuencia de
ello solamente queden en la periferia una gran cantidad de víctimas a quienes por
esa actuación se les terminan sus esperanzas de cambiar el sistema. El sistema
podría desarrollar mecanismos para mantenerse y perdurar, no igual pero con
variantes, no es fácil derribarlo del todo. Hay que hacer algo, no lo dudo,
pero con otras propuestas a la par y no solo con unas que puedan creo, incitar
a la violencia. Habría que revisar también si en sus propuestas no deja varias
dimensiones de la persona humana que harían cambiar el punto de vista del mismo
autor.
Esto no
le quita el mérito del gran trabajo realizado que es lo suficientemente respetable
desde varios ámbitos. Dussel ha sabido leer e interpretar los signos de nuestro
tiempo y ha sabido aplicar su conocimiento desde una actitud crítica de la
realidad. Ha superado de manera increíble las bases de pensamiento con las que
fue formado. Su filosofía está comprometida con orientar en lo que para muchas
personas y especialmente de origen occidental consideran que no existe, es
decir la filosofía en Latinoamérica y las personas que son víctimas de todo
tipo, los oprimidos por el sistema que son gobernados y yo diría que son manejados
a su antojo.
Bibliografía
Moreno,
A. (2012)” Enrique Dussel: ética y política”
Recuperado
el 7 nov. 2013 disponible en:
Estévez,
M. (2013) “Breves trazados: Una
aproximación al pensamiento de Enrique Dussel”
Recuperado
el 06 nov. 2013 Disponible en:
Recuperado
el 6 nov. 2013